El mundo necesita un desborde de esperanza: Rosario Viviente

En el Rosario Viviente, el Arzobispo de León exhortó a los fieles a mantener viva la esperanza y la fe
Foto: Especial.

Frente a más de 15 mil fieles reunidos en el Rosario Viviente número 71, el Arzobispo de León, Jaime Calderón, lanzó un llamado profundo: recuperar la esperanza en medio de un mundo marcado por la violencia, la injusticia y el desánimo.

“El mundo necesita ahorita un desborde de esperanza, y al expresar esta bella palabra pensé en cada uno de nosotros, que nuestra vida cotidiana pueda ser eso: un signo de esperanza para los demás”, expresó durante su homilía.

Con esas palabras, Calderón invitó a los asistentes a convertirse en testimonio vivo de fe y solidaridad, especialmente con los más vulnerables: los enfermos, los pobres y las mujeres que han sufrido. Su mensaje resonó entre las luces de miles de velas y el murmullo de los rezos que llenaron el Estadio León.

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El Arzobispo retomó también el pensamiento del Papa Francisco, al advertir que el mundo atraviesa una crisis de esperanza provocada por las guerras, la violencia y la pérdida de sentido humano:

“El tan querido y recordado Papa Francisco decía que el mundo vive una profunda crisis de esperanza porque los horizontes en los cuales nos movemos desaparecen y se manifiestan en guerras, violencias, injusticias y maltratos”, recordó.

Bajo el lema “María, esperanza nuestra”, el encuentro no solo fue una muestra de fe, sino una invitación a transformar la devoción en acciones cotidianas que inspiren luz y consuelo.

Previo al acto, miles de feligreses caminaron en peregrinación desde el Arco de la Calzada hasta el estadio, en una tradición que por más de siete décadas ha unido a León en torno a su patrona, la Virgen Santísima de la Luz.

Entre cantos, plegarias y lágrimas de emoción, la voz del arzobispo se convirtió en un eco que recordó a todos que, incluso en los tiempos más oscuros, la esperanza sigue siendo la fuerza más luminosa del corazón humano.

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