El domingo más silencioso de Guadalajara
“Nunca se ven tan vacías las calles, ni en la pandemia”.
Así describió Homero Regla los fuertes sucesos del pasado domingo en Guadalajara, tras el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Para él, fue el día más silencioso que ha vivido la ciudad.
La jornada comenzó como cualquier otra: A las 6:30 de la mañana se celebraba el Medio Maratón Internacional de Guadalajara, uno de los eventos deportivos más importantes de la ciudad.
Sin embargo, apenas dos horas después, los trabajadores que retiraban las vallas de contención recibieron la indicación de abandonar sus labores y se retiraron. El ambiente empezó a cambiar.
“Todo esto comienza a las 10:00 am aproximadamente, los narcobloqueos. La gente estaba confundida, he escuchado eso muchas veces, que la gente pensaba que los estaban desviando”, narró Homero.
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La confusión fue breve. Un bombardeo de noticias en redes sociales bastó para que la población entendiera que Jalisco enfrentaba una serie de ataques armados.
“Sí cundía el pánico, había gente pasándose los semáforos como si tuvieran la libertad de hacerlo porque estaban asustados, eso causaba más tensión porque podrías ver un choque”, revivió.
Hacia las 10:30 de la mañana, Guadalajara ya parecía un desierto, comenzó a circular el rumor de un toque de queda a partir de las 2:00 de la tarde, lo que aceleró el cierre de negocios y vació por completo las calles.
“Desde que salí ya estaba todo vacío, más allá de lo que es normal en un domingo”, dijo.
Para la 1:40 de la tarde el panorama era aún más inquietante: Durante cerca de tres horas no se escuchó un solo motor ni el paso de algún vehículo, incluso el silencio de las personas era evidente. No había radios encendidos ni ruido que rompiera la tensión.
“La poca gente que veía estaban muy paranoicos, volteando a todos lados, nadie confiaba en nadie. La gente a pie las vi más vulnerables porque no se movían rápido y la gente en carro iban rápido, pero eran blancos más fáciles”, narró.
Así fue como aquel domingo golpeó la cotidianidad de la Perla Tapatía, convirtiéndose, según el testimonio de Homero, en el día más silencioso que ha vivido Guadalajara.