El Cristo Negro: una historia salmantina

El Cristo Negro sigue reuniendo a miles de fieles cada Semana Santa, como un emblema de fe y esperanza que ha perdurado por siglos
Foto: Cortesía

Hoy te vamos a contar la historia del Cristo Negro de Salamanca.

Esta imagen sagrada fue elaborada en 1543 por artesanos purépechas con pasta de caña de maíz. Mide alrededor de un metro ochenta y pesa apenas trece kilos.

Cuenta la leyenda que, durante su traslado desde Jilotepec, en el Estado de México, la imagen cambió de color: de blanco a negro, como un milagro para ocultarse de quienes lo perseguían.

Antes, pasó por lo que hoy conocemos como Querétaro, Apaseos, Celaya y Cortázar.

En 1560 fue depositado en la antigua Villa Xidoo, hoy Salamanca, donde permaneció con la cabeza inclinada hacia el costado derecho, símbolo de descanso y permanencia.

Desde entonces, el Cristo Negro es venerado en el Santuario del Señor del Hospital, y cada Semana Santa reúne a miles de fieles que llegan para agradecer y renovar su fe.

— No te pierdas