El café puede ayudarte a reaccionar mejor… pero también puede provocarte errores al volante
El café es quizá la bebida más asociada con mantenerse despierto, alertarse y “abrir los ojos” antes de manejar o comenzar una jornada laboral.
Pero esa percepción no siempre es real: el mismo café que puede mejorar tus reflejos también puede empeorarlos, dependiendo de cuánta cafeína consumes y en qué condiciones te encuentras.
Así lo explicó Guillermo Hernández, médico responsable de la Enfermería Universitaria de la Universidad De La Salle Bajío, quien detalló que la cafeína actúa directamente sobre el sistema nervioso al bloquear la adenosina, una sustancia encargada de inducir sueño y relajación. Cuando eso ocurre, la adrenalina toma el control y el cuerpo entra en un estado de alerta que puede resultar benéfico.
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“En dosis adecuadas, el café mejora la concentración, la memoria y la respuesta física. Por eso sentimos que reaccionamos más rápido”, describió.
Sin embargo, la línea entre ese efecto positivo y el negativo es muy delgada. Cuando se consume café en exceso, el cuerpo pasa a una sobreestimulación que genera temblores, inquietud, taquicardia y una falsa sensación de energía.
Ese estado puede traducirse en errores al manejar, operar maquinaria o realizar actividades de riesgo, porque la atención se vuelve inestable y los reflejos menos precisos.
La situación se agrava cuando el café se usa para compensar cansancio extremo. Muchas personas recurren a él durante viajes largos, guardias nocturnas o jornadas laborales pesadas. El especialista advirtió que ahí es cuando el café deja de ser útil y comienza a ser riesgoso.
“Si ya vienes agotado, el café te mantiene despierto, pero no funcional. Tus reflejos pueden fallar y tu tiempo de reacción disminuye”, señaló.
El efecto también puede revertirse con un “rebote” de sueño una vez que la cafeína se metaboliza. Ese bajón repentino provoca falta de concentración en carretera, microsueños o episodios de distracción que incrementan el riesgo de accidente.
Finalmente, el tomar café no es, por sí mismo un enemigo de la conducción; el problema aparece cuando se usa en exceso o como sustituto del descanso.
La recomendación, es tomar café con moderación, evitarlo en momentos de cansancio extremo y no depender de él para mantener la atención al volante.