Nuevos tiempos en la caza

El moderno respeto a todos los seres vivos ha hecho cambiar el concepto de la caza deportiva, que ahora se realiza regulada y con respeto a las especies.

Durante años a partir de la década de los setenta, un enorme oso polar disecado de cerca de 3 metros de altura, daba la bienvenida a los visitantes del edificio Pasquel, en la Avenida Insurgentes norte de la Ciudad de México.

Era un trofeo impresionante, en una época de caza indiscriminada y de auge de los taxidermistas; tiempos que ya quedaron atrás.

En algunas agencias automotrices de la época también se exhibían esa clase de piezas: tigres, leones, ciervos, y demás casi como una moda.

El ciudadano de a pie, admiraba la osadía y temeridad de quienes cazaban y traían esas especies y no se tomaba en cuenta el daño causado al medio ambiente y al hábitat natural de los animales.

Actualmente, la caza, como actividad cinegética, está totalmente regulada y se defienden todas las especies, en especial aquellas en riesgo de extinción.

Hay zonas y temporadas. El aprovechamiento de la caza se basa en las poblaciones de animales naturales y se realiza con criterios de sostenibilidad de recursos y mantenimiento de la biodiversidad.

La taxidermia, el oficio de disecar animales para mantenerlos con apariencia de vivos,  tiene también una nueva cara y formas de trabajo novedosas.

Todo apunta hacia un respeto hacia todos los seres vivos, un combate absoluto a la actividad furtiva, sin detrimento de la cacería deportiva.

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