No se celebró en su momento

El conflicto del 2 de octubre de 68, empañó por completo el triunfo más grande de un piloto mexicano en el automovilismo mundial.

Acaban de cumplirse, el 29 de septiembre, 53 años de la victoria más grande de un piloto mexicano en el automovilismo mundial.

El triunfo de Pedro Rodríguez de la Vega, al lado del belga Lucien Bianchi, al comando de un Ford GT40, en las 24 Horas de Le Mans de 1968.

La difusión truncada se explica por las condiciones políticas que atravesaba México en ese año y que derivaron, apenas 3 días después, en el sangriento 2 de octubre.

No existían las condiciones para celebrar a nuestro talentoso corredor, quien brindó una cátedra de manejo en la máxima prueba francesa, relata Carlos Jalife, cronista de los Rodríguez.

Entre los pocos periodistas mexicanos que cubrieron la prueba, el licenciado Rodolfo Sánchez Noya, narraba con pasión aquel momento.

Durante la noche, decía, se rompió el cople de una de las mangueras de aceite y Pedro recibió el chisguete ardiente en la espalda.

A pesar de ello no redujo la velocidad en el circuito de 13 kilómetros y fracción y llegó hasta los pits para que le arreglaran el desperfecto.

En esas 24 Horas pasadas por agua, pues por única ocasión se realizaron en septiembre y no en junio, el mexicano corrió como si el piso estuviera seco.

Cuenta la leyenda urbana que el propio “Chueco” Juan Manuel Fangio, expresó: ¡Que forma de correr de este muchacho! ¿No le han avisado que está lloviendo?

Pedro dejó ganada la carrera tras varios turnos dobles y Bianchi recibió la bandera a cuadros, luego de 331 vueltas. Ford fue campeón de constructores sobre Porsche.

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