Jornada negra en la F1

Hace 27 años se vivió una de las peores jornadas que se recuerden en la F1. Gracias a ello, hoy hay más seguridad para los pilotos.

En lo que se ha llamado la peor jornada de la Fórmula 1 de la era moderna, el sábado 30 de abril de 1994, el piloto brasileño Rubens Barichelo, sufrió un fuerte accidente.

Poco más tarde, el austriaco Roland Ratzenberger encontró la muerte.

Participaba  en las mismas clasificaciones para la carrera del Gran Premio de San Marino, en el Autodromo Enzo e Dino Ferrari de Imola.

A más de 300 km/h en la curva Villeneuve, el alerón delantero de su auto se desprendió, y produjo la pérdida de adherencia en la parte delantera del auto.

El vehículo siguió derecho, y golpeó fuertemente contra el muro casi de frente.

Tras el golpe el auto se deslizó varios metros y quedó tendido cerca de la curva, con el austriaco inerte.

Fue asistido en pista, pero no hubo nada que hacer, había muerto casi en el acto.

La causa del deceso fue una fractura de la base del cráneo; era apenas el primer acto del drama completo.

Al día siguiente, ya durante la carrera, Ayrton Senna falleció, al estrellarse también contra el muro en la curva Tamburello.

Los comisarios del circuito descubrieron en el destrozado auto de Senna una bandera de Austria.

Pensaba homenajear a Roland por su muerte un día antes. Ayrton nunca pudo hacerle dicho tributo. ​

Un recuerdo para Ratzenberger y Senna a 27 años de sus accidentes mortales.

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