Deportes extremos en el paraíso

Los deportes extremos en la Sierra Tarahumara, tienen el compromiso de no contaminar el paisaje, para preservar la belleza natural del lugar

La vida sedentaria de las grandes ciudades, es exactamente lo contrario a las actividades que envuelven a los habitantes de la Sierra Tarahumara.

Desde mucho antes de que se pusiera de moda el turismo de aventura, la vida cotidiana de esa hermosa región del norte de México, invitaba obligadamente a mantener una buena salud.

El pueblo Rarámuri, artesano por excelencia, muy lejano a cualquier clase de transporte, se acostumbró a hacer recorridos tan difíciles y largos que se convirtieron en lo natural.

Sin caminos ni cualquier tipo de infraestructura, las veredas se abrieron al paso de sus pies indígenas; de sus pies de gente de trabajo.

Surgirían con la llegada del nuevo milenio, los deportes extremos de montaña, que revelaron a los ojos del mundo paisajes a todas luces inolvidables.

Cascadas, cuevas, cañones, barrancas y la naturaleza toda envolvió a practicantes de excursionismo, rappel, tirolesa, remo, pesca, ciclismo de montaña, motocross o caminata.

Poblaciones como Guachochi, Creel, Arareko, Urique y atractivos como la Barranca del Cobre y la cascada de Basaseachi, a los que era todo un reto acercarse hace años, hoy están listos para ser anfitriones.

La única condición, preservar la belleza de los lugares, sin contaminar de ninguna manera sus paisajes.

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