Dejó un trabajo de oficina para vivir de su violín; hoy suma más de 1,500 eventos y busca transformar las calles con su música
“Lo mío definitivamente es la música.” Esa certeza llevó a Omar Augusto Palomino Navarrete, conocido como Violinista August, a renunciar a un trabajo como diseñador gráfico para dedicarse de lleno al violín.
Desde pequeño desarrolló un gusto especial por los sonidos, aunque en su familia no existían antecedentes musicales.
“Siempre fui muy amante de los sonidos. En mi familia nunca hubo alguien músico, pero siempre hubo esa curiosidad en mí”, recordó.
Antes experimentó con la guitarra, el piano e incluso formó parte de grupos de rock durante la secundaria. Sin embargo, un comercial de televisión despertó su interés por el instrumento que terminaría cambiándole la vida.
Aprender desde cero y encontrar su propio estilo
August comenzó de forma autodidacta, aunque con el paso del tiempo comprendió que necesitaba una formación profesional, por lo que ingresó a la Escuela de Música de León.
Permaneció alrededor de cuatro años, pero decidió no concluir sus estudios al darse cuenta de que su objetivo iba más allá de la música clásica.
“Yo no me quería dedicar nada más a la música clásica, quería experimentar con otros géneros y por eso no quise continuar ese camino”, explicó.
Actualmente fusiona el violín con música electrónica, pop y arreglos instrumentales, una combinación que considera su sello personal.
“Me gusta hacer covers de David Guetta, estoy empezando a crear mi propia música con este mismo estilo. Fusionarlo es para mí mi match”.

Renunció al escritorio para vivir de la música
Aunque su padre es arquitecto y durante un tiempo trabajó como diseñador gráfico, reconoció que nunca se sintió realizado en una oficina.
“Nunca fui feliz estando encerrado en un cubículo. Un día renuncié porque mientras hacía diseños, estaba pensando en la música”.
Actualmente, vive exclusivamente de tocar el violín en eventos sociales, actividad que ha desempeñado durante casi 14 años.
Más de 1,500 eventos y un profundo amor por tocar en la calle
Bodas, propuestas de matrimonio, inauguraciones, graduaciones, cumpleaños e incluso servicios funerarios forman parte de los más de 1,500 eventos en los que ha participado.
No obstante, aseguró que uno de los espacios que más disfruta es el Centro Histórico de León. Para él, tocar en la vía pública va mucho más allá de obtener ingresos o generar contenido para redes sociales.
“Yo amo tocar en las calles. Es algo más allá que ir a ganar dinero o números en redes sociales; es una experiencia religiosa, una terapia”.
En ese escenario prefiere interpretar música clásica porque considera que contribuye al ambiente de la ciudad.
“Creo que es mi forma de aportar como músico y como violinista ante la cultura en mi ciudad. La música clásica da paz y genera otro ambiente”, expresó.
Su meta: llevar su violín a más ciudades y otros países
Aunque su trabajo ya lo ha llevado a diversos estados del país como Ciudad de México, Guadalajara, Michoacán y Puerto Vallarta, su siguiente objetivo es ampliar su trayectoria.
“Me gustaría hacer una especie de tour por la mayor parte de las calles de México, pero también probar en otro país”.

Para August, el violín representa mucho más que un instrumento.
“Me cambió la vida completamente. Tengo una deuda muy importante con este instrumento y necesito día con día hacer un sacrificio para sentirme mejor”, finalizó.