Tejen historias con sus manos

Las artesanas de nuestro Estado nos inspiran con cada pieza que crean, al tiempo que continúan con la cultura de nuestro país

Para conmemorar a quienes preservan las tradiciones de su tierra, cada 19 de marzo se celebra el Día del Artesano en México. De acuerdo con el Inegi, hay 12 millones aproximadamente, esto representa al menos el 10% de la población nacional.

En Guanajuato, las artesanas dan a conocer al mundo nuestra cultura. Su aporte mantiene presente en nuestros hogares un pedazo de nuestra historia; su trabajo es digno de reconocerse.

MARÍA GORETTI

María Goretti Torres, originaria de Celaya, pertenece a la tercera generación de bordadoras en su familia. Mientras que su abuela y su madre lo mantuvieron como una tradición familiar, ella decidió entrar al mundo de la artesanía para comercializar.

Tenía ocho años cuando aprendió a bordar servilletas, fundas de almohada, tapetes para mesa y más objetos para el hogar. Hoy tiene su propio negocio de morrales, diademas, bufandas y prendas de vestir, entre otros productos. También se dedica a la pastelería tradicional. Hace pan de elote, de zanahoria, rompope y buñuelos, así como otras delicias. Elabora productos de herbolaria como jabones y pomadas; también hace joyería de alambre.

“A las mujeres que somos bordadoras, la vida nos influye en lo que bordamos. Contamos historias en lo que hacemos. A mí me enamora el color de la naturaleza, sus aromas, y uno trata de captar todo eso en una prenda”, expresó.

La abuela de Goretti aún preserva la tradición del bordado en su hogar, maravillando a hijos y nietos con sus conocimientos.

ELSA FABIOLA

Para Elsa Fabiola Jiménez Rocha, ejercer la medicina natural indígena está en su sangre. Su bisabuelo era recolector de plantas medicinales, sus antepasados se dedicaron a la herbolaria y tuvo una tía que era partera en el municipio de San Felipe.

En León, actualmente comercializa aceites, pomadas y jabones hechos de plantas medicinales. Además tiene el distintivo Marca GTO y promueve orgullosamente la preservación de las raíces mexicanas a través de la danza mexica.

Su marca llamada Chalchiuyolotl significa “corazón de jade” en náhuatl, lengua que Elsa también habla.

“Estoy muy contenta de haber elegido este camino, siento que es una misión de vida. Desde niña me gustaba la danza, los libros y las plantas. Desde hace 20 años soy vegetariana. Este camino me ha cambiado la existencia”, externó.

A sus cuatro años, Elsa recibió por parte de su abuela el nombre “Chalchiuh Yolotl, en una ceremonia en la que fue presentada a los cuatro elementos.

BRENDA ROSALÍA

En Cortazar, Brenda Rosalía Frías Ramírez borda lindos muñecos con la técnica de crochet desde hace siete años. Fue durante su infancia cuando por primera vez se acercó al tejido con aguja y gancho, cada verano visitaba a su abuela materna, quien le enseñó todo lo que sabía.

Brenda piensa que el mundo de la artesanía estaba marcado en su destino, pues padeció una afectación en el nervio ciático y tuvo que renunciar a su trabajo como mercadóloga, así comenzó con esta actividad desde cama.

“Me siento muy orgullosa. Me parece increíble de verdad cómo de pronto ves hilos y ganchos y das forma no sólo a tus sueños, sino a los de las demás personas. He tenido la oportunidad de tejer cosas muy especiales, regalos para mis clientes. Es saber que nació de mis manos, que confiaron en mí y que es a través de ellas que expresan esas emociones”, concluyó.

Brenda pertenece al grupo Manos Innovadoras Cortazarenses, grupo variado de artesanos. Su compromiso es impulsar la artesanía local con sus propias manos.

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