Crónica: La batalla contra el fuego en la Sierra de Lobos
Por Jorge Rodríguez
El incendio que recientemente afectó la Sierra de Lobos, en los límites de San Felipe y León, Guanajuato, dejó una huella imborrable en el paisaje y en quienes lucharon por sofocar las llamas. Día tras día, *50 brigadistas* enfrentaron un terreno hostil, donde el suelo ardiente quemaba el calzado y el calor del sol hacía cada paso más extenuante.
Un enemigo impredecible
Julio Ismael Chahín López, coordinador de la Coordinación Estatal de Protección Civil, explicó la complejidad del combate:
“Por los fuertes vientos, yo te puedo decir que está controlado, pero si llega una ráfaga de viento, puede descontrolarse o reiniciarse.”
Las condiciones del terreno no ayudaban. La hojarasca seca y la vegetación de encino actuaban como combustible, manteniendo el fuego vivo incluso en zonas aparentemente extinguidas.
El desafío de la geografía
El acceso a los puntos de incendio era otro obstáculo. En algunos casos, los brigadistas podían acercarse en camionetas o cuatrimotos, pero en otros, el único camino era a pie, con recorridos de hasta *cuatro horas* por pendientes pronunciadas. Además, cada combatiente cargaba *20 kg de equipo*, lo que hacía la tarea aún más agotadora.
Un esfuerzo conjunto
El incendio movilizó a *Protección Civil de San Felipe, León y del Estado*, además de brigadas comunitarias de las comunidades serranas. La coordinación entre estos grupos fue clave para contener el avance del fuego y evitar mayores daños.
La urgencia de la prevención
Este siniestro es un recordatorio de los retos climáticos y ambientales que enfrenta Guanajuato. Con estaciones secas más prolongadas y menos humedad, los incendios forestales se han vuelto más frecuentes y devastadores. La necesidad de estrategias de prevención y conservación del medio ambiente es más urgente que nunca.