Conoce cómo el calor extremo afecta a las aves silvestres y domésticas
El aumento en las temperaturas no solo afecta a los seres humanos; también representa una amenaza directa para las aves, tanto de corral como silvestres.
Aron Acosta, veterinario y especialista en el sector avícola, advierte sobre los peligros que el calor extremo representa para estas especies, quienes no tienen la misma capacidad que otros animales para disipar el calor.

“A diferencia de nosotros, que sudamos, las aves no tienen esa flexibilidad, para regular su temperatura, jadean e intentan inhalar y exhalar aire rápidamente. También extienden las alas para exponer su vena braquial, por donde una corriente de aire puede ayudarles a termorregularse”, explicó Acosta.
Sin embargo, cuando las temperaturas son demasiado altas o el ambiente carece de ventilación, las aves pueden presentar signos claros de estrés calórico como jadeo constante, alas extendidas, letargo y pérdida de apetito.
Este tipo de estrés puede afectar a cualquier tipo de ave, desde aves de corral hasta especies silvestres, disminuyendo su calidad de vida e incluso provocando la muerte.
Además del impacto directo sobre la salud, el veterinario señaló una consecuencia aún más preocupante.
“Hay muchas aves silvestres que funcionan como control biológico para otras especies. El hecho de que ya no veamos aves en los árboles o en las lagunas es una señal clara de que se está rompiendo un ciclo migratorio” comentó.
La ausencia de aves en ciertos ecosistemas podría alterar todo el equilibrio natural, afectando otras especies y procesos ecológicos.
Por ello, Acosta hace un llamado a garantizar espacios frescos y ventilados para las aves domésticas y a reflexionar sobre cómo el cambio climático afecta no solo a las personas si no también a los seres vivos.