“Con Yuri a la cumbre”: Laura González lleva un homenaje de amor hasta el Everest

Entre frío, agotamiento y dudas, la alpinista encontró en sus hijos la fuerza para continuar una travesía cargada de emoción
Foto: Marcos Llamas.

La alpinista leonesa Laura González del Castillo compartió la experiencia de conquistar nuevamente el Monte Everest, donde esparció las cenizas de su esposo y compañero de vida, el también alpinista y médico Yuri Contreras Cedi, fallecido en 2025. Una travesía marcada por el frío, la altura, el cansancio y momentos de profunda emoción.

Foto: Marcos Llamas.

Con la montaña más alta del mundo como escenario y el amor como principal motivo, la alpinista Laura González del Castillo presentó la conferencia “Con Yuri a la cumbre”, en la que compartió la experiencia de regresar al Monte Everest para cumplir una promesa y rendir homenaje a quien fuera su compañero de ruta, de viaje y de vida: el también alpinista y médico Yuri Contreras Cedi, fallecido en 2025.

La cita tuvo lugar en el auditorio “Miguel Febres Cordero” de la Facultad de Negocios de la Universidad De La Salle Bajío, donde Laura logró conectar con un recinto lleno de familiares, amigos, admiradores, seguidores, invitados especiales y representantes de los medios de comunicación.

Frente a todos ellos, González del Castillo mostró no solamente a la alpinista que desafió nuevamente al Everest, sino también a la mujer y esposa de Yuri, aquel hombre que le dejó una frase que permanece presente en su vida:

“Nunca te rindas, flaquita”.

UN RETO FÍSICO Y EMOCIONAL

Regresar al Everest significó enfrentar condiciones extremas. A esa altura, explicó Laura, se dispone aproximadamente de un tercio del oxígeno existente a nivel del mar, una condición que convierte cada paso en un desafío físico y mental.

Pero esta vez había un motivo mayor.

No se trataba únicamente de conquistar una montaña; era cumplir un acto de amor.

La preparación implicó entrenamiento para cruzar grietas, realizar rapel y dominar técnicas de cuerda indispensables para proteger la vida en uno de los entornos más hostiles del planeta.

A través de fotografías y videos, Laura relató cada etapa de la expedición, incluyendo la ceremonia tradicional en la que se pide permiso a la montaña para iniciar el ascenso.

LA MONTAÑA NO SE CONQUISTA EN SOLITARIO

Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue que las grandes montañas no se conquistan en solitario.

Laura encontró apoyo primero en casa, especialmente en sus hijos. Su hija Andrea incluso pudo acompañarla durante una parte de la travesía. A ellos se sumaron los sherpas y el jefe de expedición, piezas fundamentales para avanzar hacia la cumbre.

Foto: Marcos Llamas.

Sin embargo, el reto también puso a prueba sus emociones.

Nieve, frío, viento, altura y largas filas de alpinistas en un lugar inhóspito provocaron en Laura momentos de colapso emocional, cansancio físico, soledad, tristeza, casi el desmayo y falta de azúcar.

En uno de los momentos más difíciles llegó a preguntarse:

“¿Qué diablos estoy haciendo aquí?”

Pensó en abandonar. Habló con sus hijos y escuchó de ellos una palabra que se quedó resonando en su cabeza:

“Regrésate”.

Pero aquella frase terminó teniendo otro efecto.

Laura decidió decir “no” y continuar.

Foto: Marcos Llamas.

MENOS 30 GRADOS Y EL MOMENTO MÁGICO

A pesar de las condiciones extremas, la alpinista continuó el ascenso hasta enfrentar temperaturas de aproximadamente -30° C, un clima bajo cero que debía resistir.

Y entonces llegó el momento que había ido a buscar.

El jefe de los sherpas logró grabar el instante en que Laura González del Castillo hizo cumbre en el Everest.

De acuerdo con su relato, justo en ese momento el viento se detuvo. Después de miles de kilómetros recorridos desde León, Guanajuato, México, la montaña pareció darle una pausa para cumplir con su propósito.

Laura esparció las cenizas de Yuri Contreras en el techo del mundo.

Fue un instante de profunda paz.

Una sonrisa que, según relató, permaneció en su rostro en ese instante. Comentó que durante uno o dos días, según reportes el viento terminó por llevarse las cenizas de Yuri.

Entonces supo que todo había valido la pena. La montaña había esperado por Yuri.

Laura agradeció a los patrocinadores que le ayudaron a sumar esfuerzos para cumplir su propósito.

UN CICLO QUE SE CIERRA, UN AMOR QUE PERMANECE

Con aquella ceremonia en la cima del Everest, Laura González del Castillo cerró un ciclo, pero también confirmó que hay historias que trascienden cualquier montaña.

Como esta historia de un amor eterno, suspendido para siempre en el techo del mundo.

Y así Laura regresó con la certeza de que, en ocasiones, la mayor conquista no consiste en llegar a la cima, sino en encontrar la fuerza para continuar cuando todo parece indicar que hay que regresar porque seguirá escalando montañas, “porque ahí está la vida”, exclamó.

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