Con spray y pasión, David Díaz transforma las calles en galerías de grafiti
William David Díaz, más conocido como “Gaver Díaz”, ha sido un líder en el grafiti en la ciudad de León durante 15 años, dejando su huella en las calles y edificios con su característico personaje “Z”.
Esta creación única es el resultado de la combinación de varios seres, incluyendo los ojos de una catrina, los colmillos de un vampiro, la capa de un gato y la nariz de Mario Bros.
“Deja de ser mi trabajo, es mi hobby, es mi vida entera, para mí pintar lo es todo, pinto hasta soñando”, compartió William.
Gaver ha realizado más de 970 pinturas en toda la ciudad, desde el Centro Histórico hasta Villas de San Juan, y su talento ha sido reconocido por la comunidad, que lo ha invitado a pintar casas y le ha brindado apoyo con materiales.
En sus inicios, sus creaciones eran clandestinas, por lo que sí le tocó esconderse en algunas ocasiones. “Hay gente que a veces pasan y me gritan cosas malas porque se imaginan que lo hago sin permiso, pero también me gritan cosas chidas”, expresó con una sonrisa.
El artista añadió que se tarda en terminar un grafiti alrededor de 2 horas y en caso de una distracción, se demora de 2 a 3 días, cuenta Gaver mientras le da los últimos detalles a su Z número 971.
Trabajó durante 6 años en el IMJU León, donde aprendió y desarrolló aún más su gusto por el arte. El artista estudió en la Universidad de Guanajuato, donde pulió aún más su técnica; actualmente tuvo que dar de baja un semestre debido a la situación complicada de trabajo y economía, pero no descarta el regresar algún día.
Además de grafitear en las calles, los sábados se dedica a dar clases de pintura en el CESTIS 21. “La juventud me motiva; el que me manden mensajes y me digan que yo los motivo a ellos significa mucho para mí”, comentó.
Sin embargo, para Gaver eso no ha sido su única motivación, sino que recientemente atravesó por la separación de su expareja, convirtiéndolo en un padre soltero de dos hijos, David y Martín.
“A mis hijos los quise mantener alejados porque esto de la pintura a veces puede llegar a ser algo riesgoso y todo lo que hago es por su bienestar. Para mí son lo más importante, por eso le echo ganas todos los días”, describe un padre mientras su voz se va cortando.
Finalmente, Gaver Díaz se convierte en un testimonio de la fuerza del arte para transformar vidas y comunidades. Próximamente, el artista se acerca a su grafiti número mil y la curiosidad es dónde lo realizará.