Con cáncer avanzado, Beatriz enfrenta la enfermedad con una decisión firme: no dejarse vencer

Tras seis años de lucha contra el cáncer de mama, Beatriz Anaya comparte su experiencia enfrentando cirugías, tratamientos y metástasis, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia

A seis años de haber sido diagnosticada con cáncer de mama, Beatriz Anaya ha enfrentado cirugías, metástasis, tratamientos agresivos y momentos en los que incluso tuvo que usar silla de ruedas.

Sin embargo, su historia se ha convertido en un ejemplo de fortaleza y resiliencia para otras mujeres que atraviesan la misma enfermedad.

El padecimiento comenzó con una molestia en la axila y cambios en su pecho, que en un inicio atribuyó a la edad. Tras varios estudios y revisiones médicas, finalmente una mastografía confirmó el diagnóstico.

“Yo empecé a notar como si el pecho se me estuviera avejentando y sentía un ganglio en la axila. Al principio me decían que no era nada, hasta que en otro estudio me dijeron que ya tenía cáncer y que me moviera rápido porque estaba avanzado”, relató.

Antes de la enfermedad, Beatriz trabajaba vendiendo hamburguesas, actividad que tuvo que abandonar debido a las limitaciones físicas provocadas por el tratamiento.

Con el paso del tiempo, el cáncer se extendió a otras partes del cuerpo y actualmente recibe quimioterapias intensivas. Los efectos secundarios, aseguró, son difíciles de sobrellevar.

“Son muy fuertes las quimios. Le salen a uno fogazos, se te llaga la boca, es un cansancio extremo. Ahorita es la tercera quimio fuerte que me ponen, pero bendito sea Dios me ha ayudado porque antes ni caminar podía”, explicó.

Durante el proceso, también enfrentó depresión y buscó apoyo psicológico en una fundación, lo que le ayudó a cambiar su perspectiva y aprender a vivir con la enfermedad.

“Si tú te dejas caer, te vas. Eso me lo dijeron desde el principio. Tienes que tener ánimo, porque si te desanimas te destruye totalmente”, señaló.

A pesar de los diagnósticos complicados y de haber sido considerada paciente paliativa, Beatriz decidió aprovechar el tiempo con su familia, viajar y disfrutar momentos que antes no se permitía por enfocarse en el trabajo.

“He tratado de vivir más la vida que antes. Antes era puro trabajo y ahora digo: tengo que vivir mi proceso y aceptarlo”, comentó.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su mensaje para otras pacientes es claro: no rendirse ante el diagnóstico.

“Que no se decaigan. Esto son procesos que tenemos que pasar. Tienen que luchar por seguir viviendo y tener ánimo, porque si uno piensa que ya se va a morir, entonces sí se va”, concluyó

— No te pierdas