Cachetín Cachetón, el payaso que convirtió los semáforos en escenarios de magia
Entre los cruceros del bulevar López Mateos y Pradera de León, muchos automovilistas han encontrado un momento inesperado de alegría: un truco de magia, una broma ligera o una sonrisa pintada en el rostro de Cachetín, un payaso que lleva 35 años de su vida dedicándose a sembrar risas.
De nombre Juan Luis Muñoz, de 54 años de edad, descubrió su vocación cuando apenas tenía 19, inspirado por los shows de Cepillín, a quien consideraba su ídolo.

“Yo tenía todos sus discos, de hecho debo admitir que mis primeros maquillajes eran de él. Desde que tenía 5 o 6 años mi papá me regaló sus discos, yo era fan de Cepillín y era lo que me motivaba. Al inicio me maquillaba con acuarelas”, recordó entre risas.
Su misión nunca ha sido solo entretener, sino llevar un mensaje de bondad y esperanza, especialmente a los niños. Por eso sus chistes siempre tienen un aprendizaje los cuales hablan de compañerismo, amistad y compartir.
Además de su simpatía, en cada semáforo sorprende con trucos de magia, juegos con globos y canciones que logran arrancar sonrisas incluso en medio del tráfico más pesado.
Cachetín, ha recorrido espacios tan distintos como hospitales y reclusorios, llevando un respiro de alegría donde más se necesita. “El ser payaso y llegar hasta donde estoy ha costado mucho, aparte de la economía, muchas cosas que pasan en el camino”, compartió.
Sin embargo, esa disciplina y pasión lo han llevado a ganar varios reconocimientos en concursos de juegos infantiles y de actuación, donde ha obtenido primeros lugares.

Con la experiencia de más de tres décadas, Cachetín también conoce a profundidad el arte del maquillaje en su profesión. Explicó que existen tres estilos principales: el cara blanca, que cubre todo el rostro y cuello con pintura blanca, acentuada con cejas, ojos delineados en negro y acentos rojos en boca y mejillas. Augusto, que se distingue por la boca y los ojos alargados, acompañados de un atuendo muy colorido. Y finalmente el trampa, caracterizado por simular la barba y el bigote de un vagabundo, con base blanca y detalles oscuros en ojos y boca.
Detrás del maquillaje también hay un padre que, con esfuerzo, ha sacado adelante a sus tres hijos gracias a su oficio. “Este trabajo es lo que me ha mantenido todos estos años, gracias a esto es como he podido salir adelante”, expresó con orgullo.
En cada presentación, Cachetín afirma que el ser payaso no es solo vestirse de colores, sino también disciplina, creatividad y corazón. “El dedicarme a ser payaso durante toda mi vida es como mi otro yo. El payaso se hizo para dar felicidad a la gente, alivianar las cargas, llevar el positivismo y la alegría, y estar dispuesto a hacer reír a costa de lo que sea”, finalizó contento.
Si lo llegas a ver en algún semáforo, entre el ruido del tráfico y la prisa cotidiana, su figura te recordará que la risa sigue siendo un refugio. Porque Cachetín no es solo un payaso de crucero: es un hombre que transformó la risa en sustento y enseñanza.
Para shows risas y entretenimiento, puedes contactarlo al número
4771548452 o 4775242655