Bebidas energéticas ponen en riesgo el corazón y crecimiento de menores

Niñas, niños y adolescentes que consumen energizantes enfrentan riesgos como ansiedad, palpitaciones, obesidad y daño en el crecimiento
Foto: Especial.

Ansiedad, palpitaciones, hipertensión, sobrepeso y hasta afectaciones en el crecimiento son algunos de los riesgos a los que se enfrentan niñas, niños y adolescentes que consumen bebidas energéticas.

Esto, luego de la reciente aprobación de la reforma a la Ley General de Salud en la que se prohíbe la venta de bebidas energetizantes a menores de edad y se sancionará con más de 226 mil pesos a quienes incumplan.

Andrea Dueñas Manjarrez, nutrióloga de la Universidad La Salle Bajío explicó que los menores son particularmente sensibles a la cafeína, el ingrediente principal de estos productos, la cual en altas dosis puede provocar “sobrecarga en el sistema nervioso y cardiovascular”.

A esto se suman otros estimulantes como la taurina y los azúcares añadidos, que potencian los efectos y aumentan el riesgo de obesidad y diabetes.

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“Lo más evidente es que presenten síntomas como nerviosismo, irritabilidad, dolores de cabeza, mareos, ansiedad y alteraciones del sueño. Si las consumen de manera frecuente y luego se retiran, incluso se pueden presentar síntomas de abstinencia, como ocurre con las drogas”, señaló.

Uno de los daños más graves, es la alteración del sueño, ya que durante la noche se libera la hormona del crecimiento. “Un niño o adolescente que no duerme bien por el consumo de estas bebidas puede tener una menor producción de esta hormona y, por lo tanto, un impacto en su desarrollo físico”.

La nutrióloga subrayó también la diferencia entre las bebidas energéticas y las deportivas; las energéticas estimulan el sistema nervioso y las deportivas buscan reponer electrolitos tras entrenamientos intensos.

Sin embargo, ambas contienen altas cantidades de azúcar y no deben ser consumidas por menores fuera de contextos deportivos profesionales.

Como alternativas saludables, recomendó una alimentación balanceada con frutas, frutos secos, cereales integrales y leguminosas, además de fomentar el consumo de agua y garantizar un buen descanso nocturno.

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