Beatriz enfrenta el cáncer con viajes, familia y ganas de vivir
Desde 2021, Beatriz Eugenia vive con cáncer de mama metastásico; entre tratamientos, dolores y nuevos diagnósticos, ha encontrado en los viajes y el apoyo de su familia motivos para seguir disfrutando la vida.
“Hay que vivir, hay que vivir lo que se pueda”, es la filosofía con la que Beatriz Eugenia enfrenta el cáncer de mama que le diagnosticaron en 2021, una enfermedad que la ha llevado a pasar por tratamientos difíciles, periodos de dolor intenso y momentos de incertidumbre, sin renunciar a las experiencias que le dan felicidad.
Su historia comenzó durante la pandemia de COVID-19, cuando empezó a experimentar molestias en el brazo que le impedían levantarlo. Después de acudir con médicos y realizarse estudios, detectaron una bolita en el pecho. El diagnóstico confirmó cáncer de mama y, posteriormente, supo que la enfermedad había hecho metástasis.
“Pues triste, me puse muy triste, porque pues a ti te dicen cáncer y dices: ‘Ya, ya hasta aquí quedé’. Pero pues no, teniendo la actitud también. Yo siempre he dicho: vive lo que tienes que vivir; de todos modos, todos tendremos un principio y un fin. Hay que seguir luchando por lo tuyo, por tu vida, por tu salud, como sea”.
El dolor y los tratamientos no le quitaron las ganas de vivir
Durante años, Beatriz recibió tratamiento con medicamentos orales. Sin embargo, una interrupción en el suministro de sus medicinas, según relató, provocó que su enfermedad avanzara y afectara zonas como la rodilla izquierda y la pelvis, al grado de impedirle caminar y obligarla a utilizar una silla de ruedas.
Ante esta situación, comenzó a recibir quimioterapias intravenosas. Cada sesión podía durar hasta ocho horas y se realizaba cada 15 días. Aunque no experimentó vómitos, los dolores y el agotamiento llegaban a mantenerla en cama durante una semana.
“Es muy pesado, es muy feo, pero yo nomás me sentía bien y ya no me veías. Nada más me sentía poquito bien y les decía a mi hijo y a mis hijas: ‘¿No? Ya se me desapareció la doña’. Pues es que yo me tenía que mover, o sea, tenía que seguir mi vida, tenía que echarle ganas”.
Antes de que su salud le impidiera continuar trabajando, Beatriz se dedicaba a las ventas, incluso de hamburguesas, una actividad que le permitía mantenerse activa y obtener ingresos. Para ella, encontrar momentos en los que pudiera retomar su rutina era una manera de conservar la motivación durante el tratamiento.

Los viajes se convirtieron en una razón para seguir adelante
Entre las cosas que más disfruta está viajar. Las salidas a la playa, Guadalajara y las Grutas de Tolantongo forman parte de las experiencias que atesora, incluso cuando su estado de salud no siempre le permite saber cómo se sentirá al día siguiente.
En una ocasión, apenas tres días después de recibir quimioterapia, decidió visitar las Grutas de Tolantongo, donde tuvo que recorrer escaleras para conocer el lugar. Aunque sus familiares se preocupaban por ella debido a la cercanía del tratamiento, Beatriz tenía claro que también necesitaba disfrutar de aquello que le hace feliz.
“Yo dije: ‘No, vámonos’. Pero es lo que dije, hay que vivir, hay que vivir lo que se pueda”.
Para ella, salir, convivir y distraerse son formas de afrontar la incertidumbre. Por eso, incluso después de recibir recientemente la noticia de que tiene un pequeño tumor en la cabeza, ha buscado estar acompañada y planear nuevas salidas con sus seres queridos.
“Si me encierro, yo sé que me voy a acabar. Yo sé que me voy a deprimir”, explicó.
Su familia y el deseo de ayudar a otras mujeres
El acompañamiento de su hijo, sus hijas y su hermana ha sido fundamental durante este proceso. Su hijo, con quien vive, la acompaña y la ayuda en sus actividades cotidianas, mientras que ella también procura estar presente para otros integrantes de su familia que necesitan cuidados.
Además, ha encontrado una motivación especial en acompañar a otras mujeres que atraviesan por situaciones difíciles. Recordó el caso de una amiga que, después de perder a su esposo por cáncer, recibió el mismo diagnóstico y llegó a expresar que ya no quería vivir.
Beatriz decidió acercarse a ella, invitarla a salir y recordarle que todavía tenía motivos para continuar. Con el tiempo, ambas fortalecieron su amistad. “Yo he sacado a varias personas por mi actitud, como dicen, a salir adelante”.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, Beatriz busca transmitir un mensaje a quienes reciben un diagnóstico que puede cambiarles la vida.
“Pues es echarle ganas, echarle ganas, que no se dejen, porque a veces te dan un diagnóstico bueno, feo, lo que tú quieras, pero te acabas totalmente. Entonces yo les digo que sigan adelante”, concluyó.

Beatriz y su hijo