Así se vivió una de las vendimias con temática medieval, pisado de uvas y un ritual

Una vendimia con temática medieval en Guanajuato combinó ritual ancestral, pisado de uvas, música y cena para crear una experiencia única
Foto: Jacqueline González

Inicio de la vendimia

Cinco de la tarde. El sol caía despacio sobre el viñedo cuando las coronas doradas y los vestidos largos comenzaron a brillar con la última luz del día.

Ambiente medieval y rituales iniciales

La atmósfera tenía un aire medieval: copas de vino en las manos de los asistentes, música que surgía entre los árboles y el murmullo de agradecimiento a la madre tierra que parecía respirarse en cada rincón.

No era una bebida cualquiera la que recorría las gargantas: era vino preparado con uvas del cielo Toyan, uvas que pronto se convertirían en protagonistas del ritual y ceremonia.

Antes de iniciar, los participantes eran humeados. El humo perfumado y denso los armonizaba para entrar a la ceremonia: un espacio donde el cuerpo y el espíritu se alineaban con la tierra.

Pisado de la uva

Entonces comenzaron los tambores. Sonajas que marcaban el paso, cantos que pedían permiso a la naturaleza, voces que invocaban a la fertilidad y al agradecimiento.

El ritual abría paso a la tradición ancestral: el pisado de la uva. Niños, jóvenes, adultos y hasta perros se dieron cita para compartir la experiencia.

Cuatro cuerdas colgaban firmes desde lo alto, y de ellas se sostenían los participantes mientras giraban, bailaban y hundían sus pies en la tina llena de uvas. El jugo escurría entre los dedos, resbaloso, fresco, impregnando de color las piernas, mientras cada tamborazo dictaba el ritmo del movimiento.

“Al principio uno entra tenso, cuidando de no caer. Es resbaloso, y cuesta soltarse. Pero conforme la música avanza, uno se deja llevar. Es una sensación de armonía y de tranquilidad, de despertar. El jugo de la uva en la piel es algo que reconforta, que conecta con uno mismo”, describió Javier un participante con la voz todavía emocionada.

Chamanas y guía espiritual

El ritual estuvo guiado por dos chamanas vestidas con atuendos tradicionales: faldas largas, y pañuelos entrelazadas en el cabello. Sus cantos envolvían a los presentes, como un hechizo colectivo. Entre ellas, Verónica Hernández, conocida como Almira Eloísa Muñiz, la “chamana de fuego”, quien desde hace dos décadas ha encontrado en estos rituales una manera de abrir la conciencia, de despertar lo espiritual dormido en cada persona.

Tradición, danza y comunión

El pisado de la uva fue más que una actividad festiva: fue una danza de pies y almas al compás de la tierra. Una tradición que honra lo sagrado en lo cotidiano, que transforma el vino en símbolo de gratitud y de comunión con lo esencial: la vida misma.

Cena y espectáculo nocturno

La noche avanzó y, posteriormente, el viñedo se convirtió en un escenario íntimo. Con las luces apagadas y el resplandor tenue de las velas, dio inicio una cena especial.

Sobre la mesa descansaban platos de barro y copas medievales que acompañaban rebanadas de queso, pan y carne. La velada fue enmarcada por música instrumental de piano y chelo, junto a dos voces espectaculares de ópera que erizaron la piel de los asistentes.

Antes del primer bocado, se escuchó la voz de los maestros de ceremonia quienes dieron la bienvenida.

“Muchas gracias por esta tarde maravillosa, por la bienvenida y por recordarnos la riqueza de nuestros viñedos. Hoy Guanajuato cuenta con más de 60, de los cuales 25 ofrecen experiencias turísticas, y es un orgullo compartirlo aquí, en este lugar tan especial”.

Música y danza

El aplauso fue inmediato, acompañado de risas y el deleite de la música. Poco después, los ojos se deslumbraron con la danza de cuatro bailarinas que interpretaron un número de corte árabe contemporáneo, un espectáculo lleno de energía que hipnotizó a la audiencia.

La música medieval no podía faltar: gaitas y tambores irrumpieron en el recinto, recorriendo las mesas e incitando a los presentes a levantarse para aplaudir al ritmo de cada tamborazo.

Sorpresa final

Y, cuando parecía que la noche llegaba a su fin, lo inesperado sucedió: una propuesta de matrimonio sorprendió a todos y arrancó ovaciones emocionadas de los asistentes.

Cierre de la velada

Así concluyó una velada de vendimia medieval que unió tradición, espiritualidad y celebración. Un espectáculo que, sin duda, quedará en la memoria de quienes lo vivieron.

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