Apicultores y abejas en Guanajuato: una realidad llena de retos

La apicultura en Guanajuato enfrenta una fuerte crisis: en una década, el número de colmenas productivas se redujo a la mitad.
Foto: Alta Producción Apícola para el Bajío

En 10 años, el número de colmenas productivas se ha reducido a la mitad en el estado de Guanajuato, afirma José Luis Pérez Chávez, productor apícola leonés.

“En Guanajuato yo pienso que está en crisis la apicultura.”

Así lo considera José Luis Pérez Chávez, representante de Alta Producción Apícola para el Bajío, empresa familiar fundada en 1950 en la comunidad de Duarte en León Guanajuato. Con su hijo, ya son cuatro generaciones dedicadas a la apicultura.

José Luis recuerda que han diversificado los productos derivados de las abejas —miel, polen, propóleo, jalea real, cera, así como cosméticos, cerveza artesanal, el vino y el hidromiel con su marca Mielot, que se distingue en festivales gastronómicos y parrillas de la región por resaltar el uso de ingredientes apícolas. Y afirma:

“Somos los únicos apicultores en Guanajuato con certificaciones para exportar a Europa, y también contamos con un permiso de la FDA para exportar a Estados Unidos.”

José Luis Pérez Chávez, representante de Alta Producción Apícola para el Bajío mostrando los certificados que le permiten exportar a la Unión Europea y a Estados Unidos

De la bonanza a los tiempos difíciles

José Luis recuerda que llegaron a tener hasta 500 cajones de colmenas y producir más de 100 barriles de miel por temporada.

“Está bien drástico… de tres cosechas al año en el Bajío, si bien nos va solo tenemos una actualmente. Ahora sí saco 20 barriles, es mucho.”

“Con una cosecha realmente mi familia o muchos productores no se mantienen.”

Él recuerda que hace 10 años el conteo estatal registraba 24 mil colmenas, de las cuales 14 mil estaban en León. Ahora, calcula, queda apenas la mitad.

Esto es lo que queda de las colmenas que perdió este año.

Las causas de la crisis

José Luis considera que el cambio de uso de suelo es uno de los factores más graves.

“Donde había flores ya no hay flores. La tala indiscriminada del mezquite… eran las flores que nos daban la miel.”

La urbanización desmedida, la industrialización, el cultivo de agave y el uso de herbicidas y pesticidas han vaciado los campos de floraciones, afirma. A esto, añade, se suman las sequías prolongadas y el cambio climático, fenómenos que, en su opinión, han reducido aún más la producción apícola.

Él enfatiza una idea que considera fundamental: “La apicultura es la única actividad agropecuaria que tiene un impacto positivo sobre el medio ambiente.”

Foto: Alta Producción Apícola para el Bajío

Colmenas en movimiento

José Luis opina que la única forma de sobrevivir es trasladar las colmenas a otros estados.

“Yo pienso que los que van a sobrevivir son los que movemos las colmenas. El que se quede aquí nada más a depender de la floración del Bajío va a quebrar.”

Él explica que en Michoacán sus abejas polinizan huertos de aguacate, mientras que en San Luis Potosí trabajan en huertos de cítricos de la Huasteca. Este sistema itinerante, reflexiona, permite mantener la producción, aunque advierte que los costos de gasolina y viáticos duplican los gastos.

En el Día Mundial de las Abejas, José Luis Pérez Chávez reflexiona sobre la incertidumbre y los retos que enfrenta la apicultura en Guanajuato.

La pregunta es: si no se atiende la apicultura y sus circunstancias medioambientales, ¿cómo garantizar la seguridad alimentaria de las próximas generaciones en Guanajuato?

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