Ansiedad y depresión ahogan a universitarios en Guanajuato: 7 de cada 10 presentan síntomas
Estudiar una carrera universitaria en Guanajuato ya no solo es un reto académico, sino también mental. El agotamiento, la presión social y las secuelas del aislamiento han detonado una crisis silenciosa en las aulas: más del 70 por ciento de los estudiantes universitarios reporta síntomas severos de ansiedad, mientras que la mitad lucha contra la depresión.
Así lo revelan las encuestas de salud estudiantil de la Universidad La Salle Bajío, cuyos resultados coinciden con las tendencias nacionales sobre el deterioro del bienestar emocional entre los jóvenes.
La maestra Luz Yazmín Herrera, coordinadora de Desarrollo Estudiantil de la Universidad La Salle Bajío, explicó que los datos reflejan una realidad que cada vez se observa con mayor frecuencia entre la población universitaria.
“En las encuestas que hemos hecho sobre universitarios identificamos que más allá del 70 por ciento están teniendo alguna dificultad en términos de ansiedad y, en segundo lugar, aproximadamente un 50 por ciento aspectos que tienen que ver con depresión”.

Luz Yazmín Herrera, coordinadora de Desarrollo Estudiantil de la Universidad La Salle Bajío
La salud mental ya no depende solo de la persona
La especialista señaló que la salud mental dejó de ser un asunto exclusivamente individual, pues actualmente está influenciada por factores sociales, económicos y por las secuelas que dejó la pandemia de COVID-19.
“Ya no es una cuestión individual; como comunidad estamos viendo cada vez más situaciones sociales y económicas que impactan nuestra salud mental”.
¿Cuándo es momento de buscar ayuda?
Una persona debe buscar atención profesional cuando el malestar emocional comienza a interferir con su vida cotidiana, se mantiene durante varias semanas o le impide realizar actividades que antes disfrutaba.
Entre las principales señales de alerta mencionó el aislamiento, la pérdida de interés por actividades habituales, el agotamiento constante, molestias físicas recurrentes y pensamientos de desesperanza o que se vuelven difíciles de controlar.
“Hablamos de la intensidad del malestar, de la duración y de qué tan incapacitante puede llegar a ser para la vida cotidiana”.
Redes sociales: entre la información y la comparación
Respecto al uso de redes sociales, la coordinadora explicó que pueden ser una herramienta útil para informarse y aprender, pero también convertirse en un factor de riesgo cuando promueven comparaciones constantes, desinformación o comunidades que normalizan la violencia y el odio.
“No todo lo que vemos en redes sociales es cierto. Las comparaciones pueden hacer que pensemos que lo que vivimos no es suficiente o que nos estamos perdiendo de algo”.
Dormir, hacer ejercicio y fortalecer las redes de apoyo
Como medidas para proteger la salud mental, Herrera recomendó mantener hábitos de autocuidado como dormir lo suficiente, alimentarse e hidratarse adecuadamente, realizar actividad física y fortalecer las redes de apoyo familiares y sociales.
“La familia debe ser un espacio seguro, donde no se juzgue ni se normalicen situaciones de violencia o maltrato, sino que se acompañe a la persona cuando enfrenta una dificultad”.
Finalmente, hizo un llamado a no minimizar los problemas de salud mental y acudir con profesionales cuando el malestar rebase las capacidades personales para enfrentarlo.
“Así como cuidamos la salud física, también debemos cuidar nuestra salud mental. Cuando identificamos que algo no nos hace sentir bien, siempre podemos acercarnos a espacios de ayuda y encontrar herramientas para mejorar nuestra calidad de vida”.
¿Necesitas hablar con alguien?
Línea de la Vida (atención nacional 24/7): 800 911 2000.
Centro de Atención Telefónica en Crisis de Guanajuato: 800 290 0024.