A medida que se acerca el inicio de la Copa del Mundo, el clima de hospitalidad en Estados Unidos enfrenta un nuevo desafío. Amnistía Internacional, en conjunto con decenas de organizaciones de derechos civiles, ha emitido una “alerta de viaje” formal para los aficionados que planean asistir al torneo, advirtiendo sobre un panorama de “autoritarismo creciente y violencia al alza” bajo las actuales políticas de la administración de Donald Trump.
Los riesgos para el turista: detenciones y revisiones invasivas
La advertencia surge ante lo que las organizaciones califican como una situación de derechos humanos deteriorada y la falta de garantías concretas por parte del gobierno estadounidense, las ciudades sede y la FIFA. Según el documento, los visitantes internacionales podrían enfrentarse a:
- Negación arbitraria de entrada al país.
- Detenciones en condiciones “inhumanas”.
- Revisiones invasivas de teléfonos móviles y redes sociales.
- Perfilamiento racial y supresión violenta de protestas, citando operativos previos en Los Ángeles, Chicago y Minneapolis.
El sector turístico responde: “¿Táctica política?”
La reacción de la industria del turismo no se hizo esperar. Funcionarios del sector condenaron el mensaje, asegurando que estas alertas amenazan el sustento de los trabajadores de servicios para alcanzar fines políticos.
Geoff Freeman, presidente de la U.S. Travel Association, señaló a la agencia AP que, si bien existen preocupaciones legítimas sobre las políticas de entrada, estas se están “exagerando”. Según Freeman, el año pasado el país recibió a 67 millones de viajeros internacionales y calificó la advertencia de Amnistía Internacional como una “táctica diseñada para causar daño económico”.
Un Mundial bajo la sombra de la incertidumbre
El turismo en Estados Unidos ha registrado una baja desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, marcada por tensiones diplomáticas con aliados y propuestas controvertidas sobre Canadá, Groenlandia y la OTAN. Además, la prohibición de viaje para ciudadanos de 19 países ha inyectado mayor incertidumbre a un evento que, por definición, busca la unidad global.
Pese a ello, la administración confía en que la agilización de visas y la emoción del torneo —que inicia el 11 de junio con sedes en E.U., México y Canadá— logren superar las preocupaciones de seguridad y derechos humanos. Por su parte, la FIFA se limitó a reiterar su compromiso estatutario con el respeto a los derechos humanos internacionalmente reconocidos.
Para mantenerte siempre informado y recibir las noticias más relevantes de la región en tiempo real, sigue la cobertura completa en 4 Noticias.