‘Actuar es mi pasión’: Karen Luna, la joven que creó su propia compañía de teatro en León

Karen Luna fundó la compañía Teatro Aglaya a los 22 años para crear un espacio de experimentación artística y colaboración entre jóvenes creadores
Actuación, teatro en León. Foto: Cortesía

A veces los sueños tardan años en tomar forma. Otras veces, basta una decisión valiente para comenzar a construirlos.

Así ocurrió con Karen Luna, actriz y directora de Teatro Aglaya, un proyecto artístico que nació cuando ella tenía apenas 22 años, impulsado por el deseo de crear un espacio donde el teatro pudiera explorarse con libertad.

Hoy, a pesar de su juventud, Karen ha logrado posicionar su compañía dentro de la escena cultural local, convirtiéndose en una plataforma para que otros artistas también puedan compartir sus ideas y su talento.

Del aula al escenario

Aunque actualmente su vida gira en torno al teatro, su formación inicial fue en el área de la comunicación.

Durante su etapa universitaria exploró distintas áreas relacionadas con esa carrera, pero comenzó a darse cuenta de que necesitaba algo más.

Fue casi al final de sus estudios cuando decidió escuchar esa inquietud interior.

“Empecé a seguir mi sueño ya más grande, fue cuando casi estaba por egresar que pensé: sí me gusta la comunicación, el cine, las redes… pero actuar es mi pasión”, recordó.

Esa decisión marcaría el inicio de un camino completamente distinto.

El nacimiento de Teatro Aglaya

Tras comenzar a formarse en el ámbito teatral, Karen descubrió que el aprendizaje artístico iba mucho más allá de las aulas.

“Aprendí mucho y estoy muy agradecida con los maestros que tuve, pero sentía que me faltaba algo más, un espacio en el que pudiera explotar todas las ideas que tenía en mi cabeza”, explicó.

Fue entonces cuando decidió dar un paso que pocos se atreven a tomar tan jóvenes: crear su propia compañía de teatro.

Para Karen, el objetivo de este lugar es claro: ofrecer un punto de encuentro donde el arte pueda desarrollarse sin miedo al juicio.

“Teatro Aglaya es un espacio para la creación, para la convivencia, para coexistir con más artistas y que todos estemos seguros de que ahí podemos experimentar y hacer lo que amamos”.

Algo que también distingue a este proyecto es la conformación de su equipo de trabajo. De acuerdo con Karen, la mayoría de las personas que integran la compañía son mujeres, lo que ha permitido generar un espacio de colaboración y apoyo.

Los retos de dirigir siendo joven

Ella reconoce que una de las principales dificultades que ha enfrentado no necesariamente está relacionada con el teatro en sí, sino con los procesos administrativos que implica gestionar espacios y organizar eventos.

En varias ocasiones, tuvo que enfrentar dudas por parte de algunas personas debido a su edad.

“Donde sí me he topado con trabas es a la hora de hacer trámites. Me dicen que traiga al organizador del evento y no me creían que soy yo, quizás por mi edad o no sé”.

Aunque reconoce que aún sigue aprendiendo muchos procesos, asegura que estas experiencias también forman parte del crecimiento profesional.

A pesar de las dificultades, Karen mantiene una convicción clara: los sueños no siempre esperan el momento perfecto.

Para ella, el mayor obstáculo muchas veces está en el miedo o en el exceso de análisis antes de tomar una decisión.

“No hay una edad correcta, no hay un momento perfecto ni una señal divina del universo para que te animes a seguir tus sueños.

A veces sobrepensamos mucho y eso es lo que nos hace echarnos para atrás. A veces hay que aventarse y aprender sobre la marcha”, compartió.

Hoy, desde Teatro Aglaya, Karen Luna continúa demostrando que la creatividad, la iniciativa y la pasión también pueden abrir nuevas puertas para el arte.

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