Acero y plástico resisten al combustible, pero margen se agota
Mientras el alza en combustibles presiona a toda la cadena productiva, la proveeduría industrial ha optado por una estrategia clave: resistir con inventarios.
Sin embargo, hay un límite claro: los materiales esenciales no pueden sustituirse y los costos comienzan a alcanzar.
Materiales insustituibles: el punto crítico
Para la industria proveedora, no todo puede ajustarse frente a la crisis. El presidente de APIMEX, Mauricio Ruiz, fue claro al señalar que existen insumos que simplemente no pueden cambiarse.
“Hay materiales que no podemos cambiarlos. Por ejemplo, el acero, el aluminio, ciertos productos químicos… si cambiamos algunos materiales, es imposible que se llegue a formar el producto necesario para el consumo”.

Mauricio Ruiz, presidente de APIMEX
Esta dependencia de insumos específicos coloca a la industria en una posición vulnerable: cualquier variación en su costo impacta directamente en la producción.
Combustible: presión global, impacto local
El encarecimiento del combustible, influido por el contexto internacional, ya comienza a reflejarse en toda la cadena, desde la manufactura hasta la importación de insumos.
“Nos está afectando… no nada más en la gasolina o el gas, hay otros materiales que utilizamos para fabricar o que importamos y esta parte nos está pegando”.
La estrategia: contener hoy, ajustar mañana
Ante este panorama, la proveeduría ha optado por amortiguar el impacto a través del almacenamiento.
“La mayoría de los asociados tiene un stock… y ahorita los almacenes están soportando toda esta parte”, detalló.
Esta medida ha evitado, por ahora, que los incrementos lleguen al consumidor final. Sin embargo, el propio sector reconoce que se trata de una solución temporal. “Los incrementos van a ser paulatinamente… no hay forma de que no lo hagamos”.
Un equilibrio que podría romperse
Aunque el almacenamiento ha dado margen de maniobra de uno a dos meses, la incertidumbre internacional particularmente en torno al combustible mantiene en alerta al sector.
La imposibilidad de sustituir materiales clave y la presión constante en costos colocan a la industria en una delgada línea entre contener precios o trasladar el impacto.