Inesperada mala actuación
Una delantera soñada para cualquier equipo de la primera división, era la de la selección olímpica de México que fue a Montreal 76.
Precedidos por un empate con Brasil en la final de los Panamericanos de 75 y una larguísima gira europea, los comandados por Diego Mercado llegaron a tierras canadienses, con buenas cartas de presentación.
Víctor Rangel, Hugo Sánchez y Héctor Tapia fueron de los más asediados por los medios mexicanos y de otros países como ofensivos de cuidado.
En aquella selección iban también otros notables de la época como el americanista Eduardo Rergis y los cruzazulinos Bardomiano Viveros y Rafael Toribio.
Figuraban también José Luis Caballero, del León, Memo Cosío del Zacatepec y Ernesto de la Rosa del Puebla.
La defensa la apuntalaban Mario Carrillo, de Atlético Español y de Cruz Azul, Antonio Hernández y Jorge López Malo.
El equipo prometía, pero la realidad le cayó encima: logró apenas dos puntos, producto de una derrota ante Francia y dos tristes empates ante Israel y Guatemala.
Anotó apenas 4 goles y recibió un total de 7 para una diferencia de menos tres, que lo dejó fuera de la batalla junto con Guatemala. Francia e Israel avanzaron en ese grupo 2.
Alemania Democrática resultó campeona del torneo y dejó la plata para los campeones defensores de Polonia.
De ese cuadro nacional mexicano fueron muy pocos, contados, los que sobrevivieron en nuestro futbol y el único que hizo historia fue Hugo Sánchez.