¿Inteligencia artificial como sustituto de terapia? Esto dicen los expertos
ChatGPT, Gemini y Claude son algunas de las herramientas de inteligencia artificial que se han vuelto parte de la vida cotidiana, utilizadas no solo para resolver dudas o realizar tareas, sino también para buscar consejos y apoyo emocional.
Cada vez más jóvenes recurren a estas plataformas como una alternativa a la terapia psicológica sin preguntarse qué tan seguras son para confiarles su salud mental.
Karina Márquez, coordinadora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana León, explicó que una de las principales razones por las que las personas recurren a estas herramientas es la facilidad de obtener respuestas inmediatas, sin necesidad de esperar una semana o 15 días para acudir a una consulta profesional.
“Tienes que invertir dinero, tiempo y desplazarte. Además, un buen terapeuta no se limita a darte consejos, sino que te ayuda a reflexionar. ¿Y qué hace una inteligencia artificial? Tú le das una instrucción y te proporciona la información que buscas en ese momento”
¿Cuales son los riesgos de usarla siendo terapeuta?
La coordinadora explicó que aunque estas plataformas pueden generar una sensación de cercanía al adaptar sus respuestas a la información que reciben del usuario, no significa que exista un vínculo terapéutico, descartando la atención personalizada.
“Tampoco se hacen trajes a la medida a través de la inteligencia artificial, cosa que en un consultorio clínico sí”
Algunas personas incluso recurren a la inteligencia artificial para autodiagnosticarse, sin considerar que un diagnóstico requiere entrevistas, observación y la aplicación de pruebas psicológicas confiables. Esto, puede generar interpretaciones equivocadas sobre su salud mental y tener repercusiones a corto, mediano o largo plazo.
Complementar, no sustituir
Aunque existen riesgos, la especialista aclaró que estas herramientas también pueden ofrecer beneficios cuando se utilizan de manera responsable.
Un ejemplo es la posibilidad de consultar información, encontrar ejercicios de relajación, acceder a materiales educativos y utilizar aplicaciones para llevar un registro del estado de ánimo.
La recomendación es aprender a utilizar estas herramientas de manera responsable, sin depender completamente de sus respuestas ni compartir información personal, teniendo siempre presente que la inteligencia artificial no sustituye la atención psicológica profesional.

Karina Márquez, coordinadora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Iberoamericana León