La historia del abogado que superó un examen fallido para ser el notario más joven de Guanajuato
Desde que cursaba el último año de preparatoria, José María Sepúlveda ya tenía claro el camino que quería seguir: ser notario.
Tras un largo camino, hoy a sus 33 años, es titular de la Notaría Pública número 6, con ejercicio en San Felipe y Ocampo, además de ser considerado el notario más joven del estado de Guanajuato.
“Me acuerdo perfectamente que le dije a mi profesor de derecho en la preparatoria: yo quiero ser notario, ¿qué tengo que hacer?’. Desde los 15 o 16 años yo ya sabía lo que quería”.
Su trayectoria comenzó en el Colegio Miraflores de León, después se trasladó a la Ciudad de México para estudiar la licenciatura en Derecho en la Universidad Panamericana, donde concluyó sus estudios con mención honorífica.
Realizó un curso en la Universidad de Nueva York como parte de su proceso de titulación, cursó una especialidad en la Escuela Libre de Derecho y más adelante estudió la especialidad en Notaría Pública en la Universidad La Salle Bajío.
Para Sepúlveda, la preparación académica diversa es fundamental porque una notaría no solamente atiende asuntos jurídicos: también requiere administrar personal y finanzas.
No se rindió hasta lograrlo
Para convertirse en notario pasó por exámenes, presión y largas jornadas de preparación.
Tras intentar el examen de oposición, en su primer intento no tuvo el resultado que esperaba: se quedó a una sola respuesta de alcanzar la titularidad. Pero esto no lo frenó y decidió volverlo a intentar.
“Me quedé a una respuesta. En el segundo intento ya me quedé en el examen de oposición. Me hice notario a los 32 años y actualmente ya tengo poquito más de un año de notario público”
En su segunda participación consiguió la calificación más alta entre los aspirantes, lo que le permitió elegir el lugar en el que comenzaría su trayectoria, optando por ejercer en San Felipe y Ocampo, municipios en los que, existe una necesidad grande de servicios notariales.
La decisión generó preguntas entre sus conocidos, principalmente porque implicaba dejar su ciudad de origen.
“Yo lo que quería era ser notario. No me interesa tanto dónde, porque es mi vocación y yo me siento honrado de ejercerla donde sea. Es la misma dignidad y tenemos la misma fe pública un notario de San Felipe que uno de la Ciudad de México”
Un joven dentro de un gremio de experiencia
Ser el integrante más joven del estado también ha representado un desafío.
El notario reconoció quienes tienen décadas de trayectoria poseen conocimientos prácticos que no siempre se encuentran en los libros, una oportunidad que le ha brindado enriquecer sus conocimientos.
Para él, la combinación entre la experiencia de los notarios de mayor trayectoria y las herramientas de los más jóvenes puede ayudar a enfrentar los cambios de la profesión.
Poder y responsabilidad
Para José María, el trabajo de un notario conlleva dos elementos principales: la fe pública y la seguridad jurídica.
Los notarios deben cumplir regulaciones estatales y federales, presentar avisos ante diferentes autoridades, atender obligaciones fiscales y aplicar medidas para prevenir operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Un error puede derivar en multas, responsabilidades fiscales e incluso consecuencias penales. Por ello, ve su labor como un gran poder que conlleva una responsabilidad.
A poco más de un año de haber obtenido la titularidad, José María Sepúlveda continúa ejerciendo aquella vocación que descubrió en su adolescencia. Su historia no solamente está marcada por la edad a la que alcanzó su meta, sino por haber regresado al examen después de quedarse a una respuesta y demostrar que un primer intento no necesariamente representa el final de la historia.