Jóvenes de Guanajuato culminan bachillerato con historias para nunca rendirse

Entre retos personales y excelencia académica, 12 mil jóvenes de Guanajuato concluyeron el bachillerato y se preparan para nuevos desafíos

Portando con orgullo su toga y birrete, 12 mil jóvenes de planteles del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato (CECyTEG) celebraron el cierre de una etapa en 40 municipios. De ellos, 770 son estudiantes de León.

Detrás de las cifras hay historias distintas y metas que apenas comienzan. Ana Espinosa y Ágatha Ávila son ejemplo de ello: dos jóvenes que llegaron a la graduación por caminos diferentes, pero con la misma satisfacción de haber concluido sus estudios.

Andrés: su razón para no rendirse

Ana vivió un embarazo durante su etapa como estudiante. Durante la ceremonia llegó acompañada de su bebé Andrés, quien se convirtió en una motivación para continuar con sus estudios.

“Yo iba muy mal en las materias; cuando salí embarazada, empecé a pasar las materias”, compartió.

Ana Espinosa, graduada del CECyTE y su hijo Andrés

Durante el embarazo tuvo que ser sometida a una cirugía debido a un quiste, cuando su hijo tenía cuatro meses de gestación. A pesar de ello, continuó con sus estudios hasta concluir el bachillerato.

Para Ana, convertirse en mamá a temprana edad implicó asumir nuevas responsabilidades, pero también encontró en su hijo un impulso para seguir adelante.

“No está bien, pero tampoco está mal, porque me ayudó a no rendirme”

Ahora, con el diploma en sus manos, la joven tiene como meta entrar a trabajar cuando su pequeño cumpla 6 años y perseguir su sueño de estudiar criminología.

Ágatha: el 10 de su clase

En la misma generación, Ágatha Ávila cerró su paso por el CECyTEG con el promedio más alto: 10 cerrado.

Para ella, obtener buenas calificaciones implica encontrar una manera propia de entender el mundo.

“Nunca es memorizar, es buscar aprender, buscar entender lo más que puedas, porque tampoco podemos saber todo”.

Ágatha Ávila, estudiante con el mejor promedio de su generación.

Parte de su método consiste en observar la forma de trabajo de cada maestro, tomar apuntes y regresar a ellos antes de cada evaluación. Una estrategia sencilla que, acompañada de constancia y organización, la llevó a terminar como la alumna con mejor promedio.

Pero detrás del 10 también hay curiosidad por seguir aprendiendo: cómo siguiente paso, ingresó a la UGE para estudiar Diseño Gráfico, aunque asegura que esa podría ser apenas la primera de varias carreras que le gustaría cursar.

Ana y Ágatha representan dos de las 12 mil historias que este año cerraron un capítulo en las aulas del CECyTEG. Una encontró una nueva motivación para continuar en medio de la maternidad; la otra hizo de la organización y el aprendizaje sus principales herramientas.

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