Deep Tech y neuromarketing: así buscan las marcas descifrar la mente del consumidor

Este concepto hace referencia a una etapa marcada por avances científicos y tecnológicos capaces de generar transformaciones profundas en la sociedad

La inteligencia artificial ya no es la única tecnología que utilizan las empresas para intentar comprender a sus consumidores. En la llamada era Deep Tech, herramientas vinculadas con la neurociencia, la psicología y el análisis de datos permiten estudiar con mayor profundidad qué ocurre detrás de una decisión de compra.

El neuromarketing forma parte de una combinación entre neurociencia, psicología y mercadotecnia para analizar cómo reaccionan las personas frente a ciertos productos o anuncios de marcas.

Entre las herramientas utilizadas se encuentran el seguimiento ocular o eye tracking, que permite identificar hacia dónde dirige primero la mirada una persona; la medición de la actividad cerebral y el análisis de respuestas fisiológicas relacionadas con las emociones.

Con estos estudios, las empresas pueden conocer qué elementos de una campaña captan primero la atención, qué emociones provoca un anuncio o qué factores pueden influir para que una persona elija una marca sobre otra.

Sin embargo, durante la edición 25 del evento de mercadotecnia “Conexión: Enlaza tus Ideas”, organizado por la Universidad de León, Fernando Prado, especialista en neuromarketing en la era Deep Tech, advirtió que, pese al avance de la inteligencia artificial, los algoritmos aún no son capaces de interpretar por completo el comportamiento humano.

“No hay ningún algoritmo que el día de hoy pueda medir el poder psicosocial del consumidor, la inteligencia artificial te podrá hacer un estudio neuro marketing, sí, pero no mide que una persona de Colombia de diferente a una persona de México”

¿Qué es la era Deep Tech?

Este concepto hace referencia a una etapa marcada por avances científicos y tecnológicos capaces de generar transformaciones profundas en la sociedad y en diferentes sectores productivos.

Prado la describió como un periodo disruptivo para el ser humano debido al desarrollo de tecnologías y avances científicos sin precedentes, cuyo impacto podría representar un punto de no retorno para la humanidad.

Hablando de mercadotecnia, esta evolución abre la puerta a estudios cada vez más especializados sobre la forma en que las personas reaccionan ante estímulos, productos y campañas.

El reto, sin embargo, no será únicamente desarrollar algoritmos más avanzados: Conforme la tecnología evolucione, comprender las emociones y las diferencias culturales de los consumidores será tan importante como aprovechar las nuevas herramientas de inteligencia artificial.

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