¿Sabías que las jacarandas no son mexicanas? El “Arborista Sigiloso” revela la verdad sobre los árboles de nuestras ciudades
En el marco de un mes que conmemora tanto el Día del Medio Ambiente como el Día de la Libertad de Expresión, cobra relevancia una voz que ha decidido usar las plataformas digitales para una causa vital: la defensa de la flora originaria del país. Se trata de Sebastián Luna, un químico ambiental originario de León, Guanajuato, mejor conocido en redes sociales como el Arborista Sigiloso.
Con más de una década de experiencia en arboricultura, Luna ha dedicado su carrera a desmitificar el arbolado urbano y a educar a la población sobre los riesgos de normalizar especies exóticas en nuestras calles y parques.
“Las personas ven en la calle, parques, camellones y jardines especies no nativas. Y creemos que es el arbolado nativo mexicano, y realmente no es así”, señala el creador de contenido.
El impacto de los árboles exóticos: un paisaje engañoso
A través de cápsulas informativas en YouTube donde suma más de 41 mil suscriptores, TikTok y Facebook, el Arborista Sigiloso combina su formación científica con su experiencia práctica. Uno de los datos más alarmantes que comparte, sustentado por la UNAM, es que entre el 60% y el 80% de los árboles en la mancha urbana no son especies nativas, y muchas de ellas tienen características invasoras.
Especies que consideramos icónicas en el paisaje mexicano en realidad fueron introducidas desde otros continentes. Luna destaca algunas de las más comunes:
Jacaranda (llegó de Sudamérica hace 100 años)
Flamboyán
Pirul
Eucalipto
Casuarina
Lluvia de oro
El caso de las jacarandas es particularmente revelador. Aunque la población celebra sus vibrantes colores primaverales, el experto advierte sobre las consecuencias ecológicas de su proliferación y la de otras especies foráneas.
“Hay especies que se van recorriendo a las periferias y están entrando en contacto con áreas naturales protegidas. Como son más ágiles y versátiles, empiezan a desplazar a nuestros árboles nativos”, advierte Luna.

Las casuarinas son árboles originarios de Oceania y el sudeste asiático Aunque parecen pinos, pertenecen a la familia Casuarinaceae y fueron introducidas en México en el siglo XX. | Foto: Jorge Rodríguez
La belleza olvidada de los árboles mexicanos
Frente a la invasión de especies exóticas, Sebastián Luna hace un llamado a redescubrir y plantar los árboles originarios de México, los cuales están perfectamente adaptados a las condiciones ambientales del territorio y garantizan la estabilidad ecológica de las ciudades.
Entre las alternativas nativas que recomienda, para arbolar las zonas urbanas, que no afectan la infraestructura y se adaptan a las condiciones climáticas de la región, destaca:
Palo blanco (Hesperalbizia occidentalis)
Timbe (Acaciella angustissima)
Palo Verde (Parkinsonia aculeata)
Colorín (Erythrina americana)

Colorín (Erythrina Americana) especie nativa de México. Se distingue por sus frijoles rojos. | Foto: Jorge Rodríguez
El poder del consumidor para transformar los viveros
La responsabilidad de reverdecer las ciudades con la flora correcta no recae solo en las autoridades, sino en la ciudadanía. De acuerdo con el Arborista Sigiloso, la falta de árboles nativos en el mercado se debe a una simple regla de oferta y demanda.
“Debido a que los viveros siguen produciendo lo que el cliente demanda, obviamente no hay una puerta abierta todavía para que introduzcan especies nativas hasta que el cliente las exija”, explica.
El cambio estructural en el paisaje urbano depende de que la sociedad conozca, valore y exija activamente especies mexicanas. Aunque todos los árboles, nativos o exóticos, brindan servicios ambientales valiosos, la promoción de la flora local es fundamental para que no desaparezca. Para sumarse a esta ola de conocimiento verde, el Arborista Sigiloso invita a la población a seguir aprendiendo a través de sus redes sociales.

Sebastián Luna, el “Arborista Sigiloso” | Foto: Jorge Rodríguez