Prepárate para el día más largo del año: el 21 de junio llegará el solsticio de verano

 

El 21 de junio ocurrirá el solsticio de verano, que marcará el inicio de la estación y la jornada con más horas de luz en el hemisferio norte
Foto: Metoreored México

El próximo 21 de junio de 2026 ocurrirá uno de los fenómenos astronómicos más importantes del año: el solsticio de verano, evento que dará lugar al día más largo y la noche más corta en el hemisferio norte.

De acuerdo con la astronomía moderna, el solsticio de verano sucede cuando el Polo Norte de la Tierra se encuentra inclinado al máximo hacia el Sol, permitiendo que los rayos solares incidan de forma más directa sobre el hemisferio norte y generen la mayor cantidad de luz diurna del año.

Este fenómeno marcará oficialmente el inicio del verano astronómico y ocurrirá el domingo 21 de junio de 2026.

Más horas de luz durante el día

La principal característica del solsticio de verano es la duración extraordinaria de la jornada diurna. Durante esta fecha, el Sol sale más temprano y se oculta más tarde que en cualquier otro día del año, lo que provoca una sensación de jornadas más largas y noches considerablemente más cortas.

Tras alcanzar este punto máximo de iluminación, los días comenzarán gradualmente a reducir su duración en el hemisferio norte hasta llegar al solsticio de invierno en diciembre.

Aumentan el calor y la humedad

El solsticio también coincide con un periodo de temperaturas elevadas y una mayor acumulación de calor en la superficie terrestre.

La prolongada exposición solar favorece la evaporación de agua en ríos, lagos y mares, lo que incrementa la humedad ambiental y contribuye a la formación de fenómenos meteorológicos como tormentas eléctricas, lluvias intensas de corta duración, actividad eléctrica y ráfagas de viento.

Estas condiciones son comunes durante el verano y pueden generar cambios bruscos en el clima a lo largo del día.
Impacto en la salud

Especialistas señalan que las altas temperaturas y la combinación de calor con lluvias repentinas pueden afectar a las personas, especialmente a niños, adultos mayores y quienes realizan actividades al aire libre.

Entre las principales afectaciones se encuentran la deshidratación, el agotamiento por calor, la fatiga y los cambios repentinos de temperatura que pueden debilitar el sistema inmunológico.

Por ello, se recomienda mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al Sol durante las horas de mayor intensidad y utilizar ropa ligera y fresca.

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