El oficio de la herrería tiene nombre de mujer: La historia de Lucy Gómez en León
Mientras hay quienes siguen pensando que la herrería es un oficio de hombres, Lucy Gómez continúa probando lo contrario desde su taller.
María de la Luz Gómez Torres lleva más de 10 años dedicándose a la herrería, un oficio que aprendió desde pequeña gracias a su padre, quien le enseñó las bases del trabajo con metal y despertó en ella la curiosidad por reparar cosas.
“Él fue el pionero en mi vida, desde chiquita, me llevaba a acompañarlo y me explicaba cómo hacer las cosas”.

Foto: 4 Noticias.
Todo inició por necesidad
Aunque hoy domina las herramientas, Lucy cuenta que inició por necesidad.
“La necesidad la tuve pues mi esposo siempre estaba trabajando, entonces yo necesitaba reparar cosas y fabricar cosas. Tenía las herramientas a la mano y confié en el proceso”.
El legado de su padre vive en su taller
Dentro de su taller aún conserva herramientas heredadas por su padre, algunas de ellas con décadas de antigüedad y que continúa utilizando como una forma de mantener viva su memoria.
“Cada herramienta es especial y todas son mis favoritas, pero ese tornillo me lo heredó mi papá y mi hijo se encargó de arreglarlo y pintarlo para que quedara más bonito.”

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Para Lucy, cada herramienta representa una enseñanza y una conexión con quien impulsó su camino dentro de la herrería.
Su familia: su mayor motivación
Además del taller, Lucy divide su tiempo entre el trabajo y las labores del hogar. Asegura que uno de sus principales objetivos siempre fue permanecer cerca de sus hijos mientras trabajaba.
“Me levanto 5 y media de la mañana… preparo comida, siempre estoy al pendiente de mis hijos, trato de estar presente todo el tiempo con ellos. Por eso el taller está aquí, para poder correr si me necesitan”.
Actualmente, sus 4 hijos tienen conocimientos de herrería pese a que están estudiando otra carrera.

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”Un oficio dominado por hombres”
Lucy reconoce que la herrería sigue siendo vista por muchas personas como un trabajo exclusivo para hombres, situación que le ha obligado a enfrentar comentarios y actitudes machistas a lo largo de los años.
“Esto, pues como todo sabemos, es un ambiente laboral de varones… toca usar un poquito más palabras técnicas para que ellos perciban que sí sabes de lo que estás hablando”.

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Escuchar y empatizar con sus clientes
Más allá de la técnica, Lucy considera que una de sus mayores fortalezas es escuchar a las personas que llegan a su taller.
“A mí en lo personal me contratan mucho porque los escucho y me espero a que me digan todo. Muchos clientes se vuelven amigos… me dicen: ‘es que tú sí me escuchas, tú sí me entiendes”.
Hoy, Lucy Gómez no solamente lidera su taller ubicado en la colonia Echeveste, sino continúa demostrando que la preparación y la pasión por lo que amamos puede romper cualquier barrera.