Óscar Amador: pedagogía del amor en la primaria Vanguardia
En el polígono de Las Joyas, en León, se levanta la primaria Vanguardia. Su nombre no solo hace referencia a la infraestructura moderna. Lo que realmente marca la diferencia son las políticas de su director, Óscar Amador, quien habla de aplicar la “pedagogía del amor” como método para transformar la escuela y la comunidad.
Un método disruptivo
Amador, originario de la Ciudad de México, estudió para contador. Pero el día que lo enviaron a cubrir un grupo en Cerrito de Jerez descubrió su verdadera vocación: “Al cabo de unos meses disfruté mucho el trabajo con los niños y yo creo que me encontró a mí esta profesión.” Esa experiencia lo llevó a ingresar a la Universidad Pedagógica Nacional, donde se formó como maestro.
Hoy suma 18 años como docente y 8 como director, al frente de una escuela con más de 1200 alumnos y 44 maestros. Convencido de que la escuela debe ser un espacio distinto, afirma: “Sé que hay muchos niños que no la pasan bien en las escuelas, como yo cuando era chiquito. Me gusta que el entorno escolar sea un entorno feliz para ellos.”
Por eso, las fiestas de espuma, albercas inflables, los disfraces y las visitas al teatro se convierten en oportunidades para que los niños exploren el arte y la ciencia. No son ocurrencias, sino proyectos escolares que enseñan disciplina, convivencia y autoestima. El propio director se moja con pistolas de agua y se disfraza de pirata para estar al nivel de los niños.
“Hacer un proyecto por ejemplo ‘la semana del día de los niños’ pero metida dentro de un proyecto educativo enriquece mucho. No solamente les enseñas disciplina, convivencia, les enseñas contenidos académicos a los niños”, explica Amador.

Profesor Oscar Amador director de la primaria La Vanguardia, en la Colonia Las joyas
La comunidad que se transforma
La señora Irene Orocio, madre de familia, recuerda cómo cambió el ambiente escolar: mientras observa a su hija participar en las dinámicas, sonríe y dice: “A partir de que llegó el director fueron cambios muy bonitos porque los niños se motivaron.”
Hugo Antonio Flores, alumno de esta primaria, también lo vivió de cerca. Cuando ganó un concurso interescolar para participar como cuentacuentos en la Feria del Libro, fue el propio director quien lo ayudó a ensayar en su oficina. “Incluye la opinión de los demás y eso es algo que me encanta”, asegura, mostrando cómo la cercanía del maestro impacta directamente en la confianza de los estudiantes.
Amador conoce bien el contexto en el que trabaja: “La colonia tiene un estigma muy fuerte, pero no el contexto define a los niños. Yo creo que los define nuestra actitud.”

Hugo Antonio Flores. Alumno de sexto grado
Cercanía y gestión
Amador se define como un director abierto: “Yo soy una persona muy cercana a los niños, a los padres de familia. Trato de entrar a todas las juntas y platicar con ellos. Escucharlos y proponer.”
En este Día del Maestro, Óscar Amador nos propone que la educación puede reinventarse: la diversión fortalece la resiliencia y el aprendizaje. Cuando el maestro se involucra en el contexto de las familias, se rompen estigmas y se reconstruye el tejido social. La pregunta es: ¿estamos preparados para cambiar nuestra visión de la educación y la participación familiar en las escuelas?
