“Valió la pena”: la maestra que sembró la semilla de la Feria del Libro de León hace 37 años
A más de tres décadas de haber iniciado como un proyecto educativo, la Feria Nacional del Libro de León no solo se ha consolidado como un referente cultural, sino también como el reflejo de una idea que comenzó con talleres, entusiasmo y la convicción de acercar la lectura a la gente.
La maestra Lili Mojica Moreno, hoy jubilada, regresa a este espacio que ayudó a construir desde sus cimientos. Entre pasillos llenos de lectores y actividades, observa con emoción lo que alguna vez fue apenas una iniciativa impulsada desde el programa federal Libros del Rincón.
“Fue una semilla muy importante dentro de mi carrera… iniciamos en 1989 en la Casa de la Cultura con la directora Ana María Ribeira y Leopoldo Cárdenas”, recordó.
El origen: una idea que debía trascender
La feria nació como respuesta a una instrucción clara: promover la lectura más allá de lo cotidiano. Fue entonces cuando surgió una propuesta que cambiaría el panorama cultural de la ciudad.
“La idea nace de que la SEP federal nos pidió hacer algo que trascendiera la lectura en voz alta… y esa fue la idea de hacer esta feria del libro”.
El proyecto tomó forma con el respaldo de figuras clave y pronto rebasó las expectativas iniciales. De la Casa de la Cultura, el evento se trasladó al Centro de Convenciones, ampliando su alcance y convocatoria.

El impulso colectivo
Lejos de atribuirse el mérito en solitario, la maestra enfatiza que el crecimiento de la feria fue resultado de un esfuerzo conjunto.
“No tanto como fundadora, porque fue un gran equipo… Alicia La Tapi, Juan Melía y muchos más salimos adelante haciendo todo esto”.
Incluso, lograron traer a figuras de la literatura nacional como Ángeles Mastretta y Emilio Pacheco, con el apoyo de Felipe Garrido, entonces coordinador del programa a nivel federal.
Ver el fruto, 37 años después
Actualmente, al recorrer la feria, Mojica Moreno no pudo evitar comparar aquellos primeros años con la magnitud actual del evento.
“Al inicio me dio alegría ver tanta gente… pero ahora la veo y son miles, entonces digo: valió la pena, ahí está el fruto”.
Además, destacó con orgullo cómo generaciones enteras han crecido junto con la feria. “Me da gusto ver tantos chicos que ahora ya son profesionistas… incluso ver a la gobernadora Libia, que me tocó verla de pequeña venir a esta feria”.
La lectura sigue viva
Entre sus recomendaciones personales, no duda en mencionar clásicos contemporáneos. “Arráncame la vida y Mujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta… les van a encantar”.
Un legado que sigue creciendo
Para Lili Mojica Moreno, volver a la feria no solo es un recorrido por la memoria, sino la confirmación de que las ideas, cuando se siembran con propósito, pueden trascender generaciones. “No se imaginan la alegría que tengo el día de hoy… ver tanta gente aquí”, concluyó.
De esta manera, lo que comenzó como una estrategia educativa se transformó en uno de los encuentros literarios más importantes del país, recordando que detrás de cada gran evento, hay historias que también merecen ser contadas.