De Zara a Calvin Klein por $250: el auge de los bazares en León para vestir con poco dinero

¿Por qué los jóvenes de León prefieren los bazares y la ropa de segunda mano?

Los bazares de moda sostenible registran un repunte en las nuevas generaciones: los jóvenes leoneses destacan por su compromiso con el medio ambiente y cuidado del dinero con ropa de segunda mano.

“Al final sí es un problema ambiental estar consumiendo a las tiendas, y hemos visto que los bazares han funcionado perfectamente, desde los costos de la ropa”, dijo Marlene Romero de Armario de Valentina.

Comprar ropa en tiendas de centros comerciales y marcas extranjeras está quedando en el pasado, ahora los bazares resurgen con opciones más económicas y sostenibles que captan la atención de adolescentes.

Desde una blusa Calvin Klein que ronda en 1 mil 300 pesos en una tienda oficial, en estos puestos ambulantes se encuentra en 250 pesos en buenas condiciones y con un proceso cuidadoso de desinfección y lavado para su nuevo dueño.

“Aquí podemos encontrar marcas como Zara, Massimo Dutti… hay marcas muy buenas que te encuentras en el tianguis y que te cuestan a mitad de precio que en las tiendas”, señaló Janeth Padilla de Feliciaa.

Janeth Padilla es una emprendedora de 22 años que logró consolidar su marca Feliciaa gracias a bazares de segunda mano. FOTO: Rebeca Senties

La complicada situación económica por la que atraviesa el país, ha marcado un antes y después en los gustos y prioridades de clientes entre los 12 hasta los 35 años que cuidan su cartera para destinarlo a otras necesidades.

“Es más fácil comprar en estos lugares porque están más baratos. Yo prefiero gastar mi dinero en el mantenimiento de mi carro, por ejemplo”, comentó Briseida Martínez.

Bazares en León: una ventana de emprendimiento

Las ventajas de este tipo de mercados no solo se centran en la oferta para el cliente, sino en las oportunidades para emprendedoras locales que buscan ese dinero extra con mercancía sacada de su propio clóset.

“Toda la idea comenzó en conjunto con una amiga, quisimos sacar nuestro clóset un día, íbamos en la secundaria y yo quise seguir con el negocio. Ya tengo cinco años con él, empecé a comprar para revender y aquí estamos”, compartió con orgullo Janeth.

De acuerdo con las comerciantes, el boom de los bazares surgió con el alza de ventas en línea tras la pandemia, lo que les permitió arrancar sus negocios digitalmente e instalarse en diferentes puntos de la ciudad.

Y lo más importante: lograr que ese sueño se convirtiera en una meta de emprendimiento.

“Es mi hobby, me gusta. Creo que me desconecto un poquito de lo que es mi función como docente. Me encanta la ripa, me encanta comprar y creo que eso me ha funcionado en lo emocional y en otras situaciones”, agregó Marlene.

Marlene Romero es maestra de preescolar, pero con su emprendimiento de ropa de paca ha logrado conseguir un segundo ingreso.
FOTOS: Rebeca Senties

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