Saida Aparicio: de las pasarelas a la lucha por el autismo
Hay historias que no solo se cuentan, se sienten. La de Saida Aparicio es una de ellas: madre de un adolescente con autismo, modelo profesional con trayectoria internacional y hoy coordinadora de una iniciativa ciudadana que busca cambiar la realidad de muchas familias.
“Soy de aquí de Salamanca, Guanajuato y estamos coordinando una iniciativa ciudadana llamada la Feria del Autismo, educación que incluye”.
Su historia no comenzó en los escenarios ni en los proyectos sociales, sino en la incertidumbre de una madre que no sabía qué estaba pasando con su hijo.
Un diagnóstico que tardó, pero dio rumbo
Santiago, su hijo, fue diagnosticado con autismo a los siete años, luego de un proceso largo, confuso y desgastante.
“Fue muy difícil el proceso de saber qué tenía, porque yo no tenía ni idea qué era el autismo… fui a varios psicólogos que no estaban especializados y me decían que era retraso en el lenguaje”, relató.
Durante ese tiempo, las dudas también se convirtieron en culpa. “Yo decía: bueno, yo estoy haciendo mal como mamá… no entendía por qué se ponía en crisis por cosas pequeñas”.
Fue una maestra quien encendió la alerta al sugerir que podía tratarse de autismo. Tras un proceso clínico de aproximadamente cuatro meses, llegó el diagnóstico.
“Cuando me dijeron ‘tiene autismo’, respiré. Fue un alivio el saber qué tiene y que hay una guía, que ya sé por dónde ir y con quién acudir”, afirmó.
El golpe de la realidad: rechazo y exclusión
El verdadero reto vino después. Santiago enfrentó dificultades en la escuela, no por falta de capacidad, sino por la falta de inclusión.
“Siempre batallaba… entraba en crisis por varios estímulos y no sabíamos por qué”, explicó. La situación escaló al punto de ser rechazado en varias instituciones educativas.
“Hubo escuelas en las que, como no se adaptaba, literalmente lo encerraban en un salón todo el día… eso es exclusión totalmente”.
Para intentar sostener su proceso escolar, Saida tomó decisiones difíciles, como dejar de trabajar temporalmente.
“Me tocó ser maestra sombra, dejé de trabajar dos meses para estar con él desde que entraba hasta que salía”, compartió.
A esto se sumaron los juicios sociales. “Las demás personas te dicen cómo educar a tu hijo, que se le tiene que quitar… cuando no es una enfermedad, no se cura ni lo necesita”, expresó.
La maternidad azul: paciencia, aprendizaje y transformación
Saida se reconoció como una “mamá azul”, término con el que se identifican las madres de hijos con autismo.
“Yo creo que lo más complicado ha sido la paciencia y la tolerancia… dejar de tomarme las cosas personales me ha dado mucho alivio”, explicó.
El acompañamiento profesional y la observación constante le permitieron encontrar estrategias adecuadas para su hijo, entendiendo que cada caso es distinto.
“Cada niño autista reacciona diferente… cuando encontramos cómo apoyar a mi hijo, vino el cambio”, señaló.
Actualmente, Santiago tiene 13 años, está en secundaria y ha logrado avances significativos. “Ya habla bastante bien, fue narrador en una obra de teatro, ganó un concurso nacional de dibujo y su trabajo estuvo en el Castillo de Chapultepec”, dijo con orgullo.
No renunciar a los sueños
Paralelo a su maternidad, Saida enfrentó otra batalla: no perderse a sí misma. En un inicio, reconoció que cayó en frustración.
“Yo estaba en la etapa de la mamá frustrada… de pensar que ya no podía cumplir mis sueños por tener un hijo”.
Sin embargo, decidió cambiar esa narrativa. “No quiero vivir con el ‘y si hubiera’. Quiero que mi hijo sea mi motivación para cumplir mis sueños, no para frustrarlos”, afirmó.
A los 27 años retomó el modelaje, enfrentando críticas por su edad. “Muchos me decían que ya estaba grande, que era ridícula… pero decidí no ponerme los límites de los demás”.
El resultado ha sido una carrera sólida: ha participado en Fashion Week de París y Nueva York, ha sido imagen de marcas nacionales e internacionales, y ha llevado el diseño mexicano al extranjero.
Organización, clave para sostenerlo todo
Con una agenda exigente, Saida ha encontrado en la organización su principal herramienta. “La administración del tiempo ha sido lo más importante… aprovecho los viajes, incluso terminé mi carrera en el autobús”, explicó.
Viaja constantemente por trabajo, pero procura que el tiempo con su hijo sea de calidad. “Cuando estoy con él, aprovecho ese tiempo para planear, ver estrategias y acompañarlo en su proceso”.
De la experiencia a la acción social
Lejos de quedarse en lo personal, Saida decidió transformar su historia en un proyecto que beneficie a otros. Así nació la Feria del Autismo.
“Creo que lo que hay que hacer es buscar una solución, actuar, en vez de quejarte”. Su objetivo es claro: informar, capacitar y generar empatía en la sociedad. “Uno viene a este mundo a sumar… si puedes sumar, hazlo”.
Un mensaje para otras madres: romper límites
Saida cierra su historia con un mensaje directo para quienes atraviesan situaciones similares. “Que no se limiten… muchas veces vivimos con los límites que nos ponen los demás. Si creen en ellas, lo van a hacer, lo van a lograr”, concluyó Saida Aparicio.