La Capital revive la Pasión bajo el peso de la fe en el templo de La Compañía

La representación causó el llanto de los espectadores

Bajo un silencio sepulcral que dejaba detallar el crujir de la madera, 50 hombres arrastraron sus pasos cargando el peso del sacrifico. El aire, denso por el aroma dulce de la manzanilla que apenas y cubría la imagen de un Cristo cargando su cruz por amor.

La parroquia de La Compañía, en Guanajuato Capital se vistió de lagrimas y arrepentimiento con el primer acto de muerte y pasión, donde hombres vestidos con un cilicio de yute, encapuchados y descalzos avanzaron cargando el precio de sus pecados.

Acompañados de música y letras fúnebres hicieron que cualquier espectador soltara una lágrima al sentir el dolor de Jesucristo cuando dio su vida para redimir a la humanidad de sus pecados.

El encuentro con María, su madre; quien fue cargada por mujeres vestidas de negro, envueltas en un velo de encaje que apenas entre dejaba ver su rostro de dolor fue uno de los momento más simbólicos.

Los cientos de asistentes revivieron el sufrir, y sus rostros desencajados no pudieron aguantar el llanto.

Durante las casi cinco horas de representación, los hombres que buscaban redimir sus pecados fueron relevando la cofradía de casi 300 kilogramos. Los metales y tambores no dejaron de sonar, y los cirios encendidos que iluminaron el camino de Jesús nunca se apagaron.

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