México llega a la revisión del T-MEC con la apuesta de certidumbre comercial

México busca preservar el acuerdo, eliminar aranceles y evitar revisiones constantes
Foto: Secretaria de Economía

Con una agenda marcada por tensiones estructurales y coincidencias estratégicas, México y Estados Unidos iniciaron esta semana las primeras rondas de negociación rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para el 1 de julio.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo reuniones con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en Washington, en lo que ambas partes definieron como el arranque formal de un proceso técnico que continuará este jueves 19 de marzo con mesas de trabajo especializadas.

De acuerdo con comunicados oficiales de la USTR y mensajes difundidos por Ebrard en redes sociales, las conversaciones se centran en tres ejes: fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales, endurecimiento de reglas de origen y reducción de la dependencia de insumos provenientes de fuera de América del Norte, en particular de Asia.

Agenda en disputa

Aunque el proceso se presenta como una revisión, en los hechos perfila una renegociación parcial del modelo industrial de la región. Estados Unidos llega con una postura clara: reforzar el contenido regional, limitar la entrada de productos de economías consideradas “no de mercado”, en alusión a China, y elevar estándares laborales y de cumplimiento.

México, en contraste, plantea una estrategia de contención. La Secretaría de Economía ha delineado como prioridades la permanencia del tratado, la eliminación de aranceles aún vigentes, especialmente en acero y aluminio, y la corrección de interpretaciones que considera contrarias al espíritu original del acuerdo.

También busca evitar que la revisión derive en un mecanismo de evaluaciones constantes que prolonguen la incertidumbre para la inversión, uno de los principales riesgos identificados por el sector privado.

¿Cómo llega México?

El Gobierno mexicano llega a la negociación con respaldo interno, pero con limitaciones económicas. Las consultas públicas organizadas por la Secretaría de Economía, en las que participaron sectores productivos de todo el país, reflejaron un apoyo mayoritario a mantener el T-MEC, aunque con ajustes en temas sensibles como reglas de origen y medidas comerciales.

Ese consenso empresarial se sostiene en el peso del comercio bilateral: México se mantiene como uno de los principales socios de Estados Unidos, con intercambios que superan los 800 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, ese músculo externo contrasta con un crecimiento económico moderado, lo que aumenta la dependencia de la certidumbre comercial.

Reuniones y ruta inmediata

Para este jueves 19 de marzo, está prevista la continuación de reuniones técnicas entre funcionarios de la Secretaría de Economía y la USTR, enfocadas en aterrizar propuestas concretas que puedan integrarse a la revisión formal de julio.

Fuentes oficiales y reportes coinciden en que la agenda del viaje incluye también contactos con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, aunque los detalles completos no han sido difundidos públicamente.

Ambos gobiernos acordaron mantener una serie de encuentros periódicos en los próximos meses para construir acuerdos preliminares antes de la revisión conjunta.

Factor trilateral

Un elemento clave es la ausencia inicial de Canadá en estas primeras reuniones. Aunque el T-MEC es un acuerdo trilateral, el arranque se dio en formato bilateral entre México y Estados Unidos, lo que ha generado cautela en torno a una posible fragmentación del proceso.

Tanto México como Canadá han reiterado su interés en preservar la naturaleza trilateral del tratado, ante el riesgo de que negociaciones separadas incrementen la presión de Washington sobre cada socio.

Lo que está en juego

Más allá de los temas técnicos, la revisión del T-MEC definirá el rumbo de la integración económica de América del Norte en un contexto de relocalización de cadenas productivas y competencia global.

Para Estados Unidos, se trata de asegurar su base industrial y reducir vulnerabilidades externas. Para México, el objetivo central es mantener acceso preferencial a su principal mercado y evitar cambios que debiliten su plataforma exportadora.

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