‘Me dijeron que no podría’: María, la mujer que desafía prejuicios al volante de un camión del SIAP en León
Antes de que la ciudad despierte, María Gaitán ya está de pie. A las 3:30 de la mañana comienza su día. Se prepara para ir a trabajar y organiza lo necesario en casa antes de partir. A veces, deja preparado el almuerzo de sus hijos desde la noche anterior.
Así comienza la rutina de una mujer que todos los días se pone al volante de una unidad del Sistema Integral de Aseo Público (SIAP) de León, un oficio que durante años fue considerado exclusivo de hombres. Actualmente lleva tres años en este empleo, y, asegura que con el tiempo, le ha permitido conocer más la ciudad y a su gente.
Su trabajo consiste en conducir los camiones recolectores, supervisar su limpieza y verificar que estén en óptimas condiciones para salir. Para María, este no es solo un trabajo. Es también una manera de demostrar que las mujeres pueden desempeñarse en cualquier espacio si se lo proponen.
La oportunidad que cambió su rumbo, María cuenta que en su familia el volante también forma parte del camino. Su hermana trabaja en el transporte de personal y, juntas, tomaron la decisión de incursionar en este tipo de empleos.
Su historia dentro del Sistema Integral de Aseo Público comenzó casi por casualidad. Un antiguo compañero que trabajaba en el transporte urbano fue quien le habló sobre las vacantes.
“Él trabajaba aquí y me dijo que estaban contratando. Yo venía para el puesto de corredor, pero al final me dijeron que empezaría como operadora de transporte personal. Al principio me preocupé porque no sabía del oficio, pero me aseguraron que me capacitarían. Hoy estoy muy agradecida con ellos por creer en mí desde el principio”, compartió.

Aquella oportunidad marcó el inicio de un camino que, con el tiempo, terminaría por apasionarla. Ser operadora implica disciplina, responsabilidad y jornadas que comienzan cuando la mayoría de las personas aún duermen.. Le dijeron que no lo lograría, pero siguió adelante. Al inicio, no todos creían que podría desempeñarse en ese trabajo, incluso recuerda que algunos comentarios la hicieron dudar.
“No ha sido fácil, porque a veces hasta los mismos compañeros te ven y te dicen que no vas a poder simplemente por ser mujer. De recién que entré aquí, un compañero tal cual me dijo que no la iba a hacer, y la verdad sí me dio el bajón y pensé que esto no era para mí”, relató.
Pero en lugar de rendirse, María tomó una decisión: continuar.
“Dije: tengo que hacerlo, no por mí, sino por mis hijos también. Quería demostrarles que las mujeres también pueden alcanzar lo que se propongan”.
Hoy, incluso dice con orgullo que en ocasiones puede hacerlo igual o mejor que cualquier hombre.
Desde su lugar en el Sistema Integral de Aseo Público, no solo contribuye todos los días a mantener limpia la ciudad de León, también demuestra que los límites muchas veces existen solo en la mente de quienes dudan de sí mismos.

“A mí me encanta manejar. Aquí estoy, ahora sí que hasta que Dios y la empresa me lo permita, aquí vamos a andar”, afirmó.
Cada madrugada, cuando la ciudad aún duerme, María ya está lista para salir a trabajar. Al volante de su unidad, recorre las calles con la convicción de que su esfuerzo vale la pena y de que abrir camino también forma parte de su labor.
El esfuerzo y la dedicación de las mujeres están presentes todos los días, en cada oficio y en cada rincón del mundo. Por eso, más allá de una fecha en el calendario, su trabajo merece ser reconocido y conmemorado todos los días.