Así se vivió la visita de Sheinbaum a León
La mañana en la colonia Los Ángeles no fue cualquiera: No todos los días la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise, pisan el mismo patio escolar… y mucho menos para sumarse a un trend juvenil.
Aunque la cita oficial era a las 11:00 de la mañana, desde temprano comenzaron a llegar los primeros simpatizantes de la gobernadora con carteles fosforescentes y porras ensayadas.
“¡Se ve, se siente, Libia está presente!”, coreaban al unísono hombres, mujeres y jóvenes mientras avanzaban hacia las nuevas instalaciones.
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Pasadas las 10:00 y familias enteras seguían llegando; mientras que dentro del plantel, alumnos de distintos CEBTIs de la región ya calentaban motores: bocinas a todo volumen, dinámicas improvisadas y risas nerviosas bajo el intenso sol.
Y entonces, el momento esperado: entre aplausos y celulares en alto, apareció la comitiva; Sheinbaum y Libia Dennise caminaron juntas, sonriendo y deteniéndose a cada paso para regalar selfies.
“Presidenta, presidenta, presidenta”, se escuchaban los gritos con el eco metálico del nuevo edificio recién inaugurado.
Pero lo que terminó de encender el ambiente fue algo inesperado: ambas se sumaron al trend “Six Seven” junto a estudiantes de preparatoria. Entre risas y pasos coordinados, más o menos logrados, la presidenta y gobernadora rompieron el protocolo por unos minutos y conectaron con los jóvenes en su propio lenguaje digital.
Ya frente al micrófono, Sheinbaum cambió el ritmo pero no la cercanía: “¿Ya se inscribieron a la beca Benito Juárez?”, preguntó. Un contundente “¡Sí!” retumbó en el patio; “¿Ya tienen la tarjeta?”, insistió, provocando otra ola de respuestas afirmativas.
En su mensaje, anunció que los apoyos por parte de la Beca Benito Juárez para estudiantes de educación media superior llegarán en la última semana de febrero a Guanajuato, como parte del impulso para que ningún joven abandone sus estudios por falta de recursos.
Las horas de espera y el sol intenso quedaron en segundo plano, pues entre anuncios de nuevas escuelas y apoyos financieros, el evento cerró con aplausos, fotos y la sensación compartida de que, al menos por una mañana, la política habló el idioma de los jóvenes.