‘No es un trastorno, es un mensaje social’: el fenómeno ‘therian’ refleja la búsqueda de identidad
El fenómeno de los llamados therians, jóvenes que se identifican simbólicamente con animales y lo expresan mediante accesorios como orejas, máscaras o colas.
Esto, no debe entenderse como un trastorno mental, sino como una manifestación social vinculada a la construcción de identidad.
“Podemos pensarlo como un movimiento que intenta comunicar algo socialmente. Tiene que ver con la identificación con una parte animal y con la necesidad de construir una identidad”, así lo señaló el Dr. Luis Anibal Robles Durán, coordinador de la maestría en Psicoterapia Clínica de la Ibero León.
De acuerdo con Robles Durán, son principalmente adolescentes y jóvenes quienes se identifican como therians, etapa de la vida en la que resulta natural cuestionar a los adultos y buscar nuevas formas de expresión.
Incluso, mencionó que, aunque pueden existir personas mayores que adopten esta identidad, en muchos casos se trata de adultos que aún atraviesan procesos no resueltos de consolidación personal.
“Pensamos la adolescencia como un proceso que eventualmente transiciona hacia la adultez. Cuando algunos elementos de la identidad no están bien constituidos, se utiliza esta posibilidad como una manera de responderse quiénes son y qué los constituye como personas”, explicó.
Subrayó que históricamente han existido expresiones similares en distintas generaciones y culturas. “Así como en su momento pasó con los pachucos, con los otakus o con los emos, ahora aparece esta otra figura que intenta comunicar algo”.
Además, destacó que la identificación con animales no es un fenómeno nuevo, pues civilizaciones antiguas como la egipcia o culturas originarias en México integraban figuras animales como parte de su cosmovisión, a través de tótems o representaciones simbólicas.
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“No es un trastorno. Solo podríamos hablar de un problema mental si la persona realmente se vive como animal en un cuadro psicótico, pero son casos contadísimos y sin relevancia estadística”, puntualizó.
Añadió que, en la mayoría de los casos, se trata de manifestaciones parciales dentro de la vida cotidiana que permiten crear comunidad, vínculos y sentido de pertenencia.
“Es como una especie de disfraz que ayuda a introyectar características que admiran del animal, como la fortaleza o la protección de la manada. Después esas cualidades pueden integrarse a la personalidad y ya no necesitar la manifestación física”, explicó.
Para el Doctor, el verdadero riesgo no está en la identidad therian, sino en la reacción social que puede derivar en discriminación o violencia.
“Quienes más critican son los adultos. La diferencia incomoda, pero la diferencia posibilita el desarrollo de la sociedad”, aclaró.
Ante convocatorias de reuniones masivas de therians en distintas ciudades, hizo un llamado a la tolerancia y al respeto al libre desarrollo de la personalidad.
“Podemos tener pensamientos de rechazo, pero eso no nos da derecho a pasarlo al acto y violentar. Estas personas no están atentando contra nosotros. La invitación es acercarnos desde la curiosidad y no desde el odio”, enfatizó.
Finalmente, consideró que el fenómeno puede ser transitorio, como otras subculturas juveniles que, con el tiempo se transforman o desaparecen. Sin embargo, señaló que el debate que hoy genera debe servir para reflexionar como sociedad.
“Todo este movimiento nos invita a cuestionar cómo aceptamos la diferencia, cómo dialogamos y cómo interpretamos la realidad. Por muy incómoda que nos parezca la diferencia, es importante dialogar con ella”, concluyó.
