La receta del chile relleno con cajeta que rompe esquemas en Guanajuato
Entre ollas, aromas y recuerdos heredados de abuelas y madres, la cocina tradicional guanajuatense sigue reinventándose sin perder su esencia.
Ese es el caso de Fabiola Guzmán, cocinera con más de 20 años de experiencia, quien ha logrado sorprender a los comensales con un platillo que combina tradición e innovación: el chile relleno bañado con cajeta de guajillo.
“Empecé desde chica, como todas, con las abuelas, con las mamás. De ahí se da el gusto por la cocina, primero para los hijos y ya después para los demás”, compartió contenta.
Su propuesta rompe con la preparación convencional del chile seco. A diferencia de la receta tradicional, en la que el chile suele freírse, Fabiola opta por cocerlo con piloncillo y canela, logrando una base dulce que después rellena con queso y baña con una salsa especial.

“La cajeta de guajillo se hace como una cajeta normal, con leche y azúcar, pero molemos el guajillo con la leche para que agarre mejor sabor, hasta que se hace cajeta”, explicó.
El resultado es un platillo que genera sorpresa entre quienes lo prueban. “Dicen que trae un efecto sorpresa porque no se esperan el sabor. Es dulce, pero también tiene ese ligero picor del chile”, destacó.
Además, señaló que, aunque no es picante, aporta un sabor profundo y característico de la cocina mexicana. Más allá del éxito en ventas “estamos vendiendo bastante bien el chile”, para Fabiola el verdadero valor está en lo simbólico.
“Me siento orgullosa de mis raíces, de mis tradiciones, de seguir manteniendo esta esencia”, afirmó.
Su participación dentro del Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! En la Feria de León, donde presenta tanto el chile relleno como el chamorro, otro de sus platillos emblemáticos.
De esta manera, la tradición comienza a encontrar continuidad en casa: uno de sus hijos, ingeniero de profesión, la acompaña y muestra interés por la cocina. “Aquí siempre está conmigo, viendo qué más puede hacer”, expresó con una sonrisa.
Historias como la de Fabiola Guzmán reflejan cómo la cocina tradicional en Guanajuato no es estática: evoluciona, dialoga con el presente y se hereda, manteniendo vivos los sabores que definen la identidad del estado.