Adiós a la exención en carnes y leche ante oferta nacional
El Gobierno federal eliminó la exención del pago de aranceles a la importación de carne de res y cerdo, leche y derivados, frijol, arroz, aceites vegetales y embutidos.
Esto tras considerar que actualmente existen condiciones suficientes de oferta interna y metas productivas que permiten retirar esta medida sin generar distorsiones relevantes en el mercado; así como el contexto económico actual que permite reorientar la política de abasto hacia el fortalecimiento del mercado interno
De acuerdo con el decreto publicado este miércoles en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la exención fue concebida como una acción temporal y extraordinaria dentro del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), implementado desde 2022 para contener el alza de precios de los alimentos tras el Covid-19.
La decisión se inscribe en el Plan México y en el Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030, que establecen como prioridades incrementar la producción agroalimentaria, reducir la dependencia externa y fortalecer a los productores nacionales.
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En el caso de la leche, el ordenamiento vincula la medida con la meta de elevar la producción nacional a 15 mil millones de litros anuales hacia 2030, apoyada por inversiones públicas y programas de fortalecimiento al sector. Para los aceites vegetales, el objetivo es evitar afectaciones a la cadena productiva nacional y promover mayor valor agregado interno.
Respecto a las carnes de res y cerdo, el retiro de la exención busca impulsar la autosuficiencia alimentaria, manteniendo únicamente esquemas de importación administrada que no comprometan el abasto ni la inocuidad de los productos.
A partir de 2026, dejarán de contar con exención arancelaria productos como: ganado bovino vivo; carne de res y cerdo en sus distintas presentaciones; leche líquida y en polvo; frijol, arroz; aceites de soya, girasol, cártamo y algodón; tilapia; así como embutidos y productos cárnicos procesados.
El ordenamiento prevé periodos de transición para importadores con contratos vigentes celebrados en 2025, quienes podrán conservar el beneficio de la exención hasta marzo de 2026 o, en algunos casos hasta 2027, con el fin de evitar afectaciones contractuales y ajustes abruptos en el mercado.