Traviesín, 30 años sacando sonrisas

Payaso lleva 30 años en la profesión, comenzando desde que era niño.
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“Fue algo que desde muy niño yo quise ser. Yo quise ser payaso, y soy payaso ¡lo logré!. Tal vez no soy el mejor pero soy como yo quiero ser”, explicó con lagrimas en los ojos “Traviesín”.

Con 30 años de trayectoria, Jesús Martínez y su familia, se sienten orgullosos de honrar el arte de la risa que en los tiempos actuales carece.

“Yo desde muy niño me nació la inquietud, yo miraba payasos en aquel entonces como: Calcetín, Pakín, Talán, payasos de antaño que yo miraba en el canal 10 y en fiestas infantiles que de repente nos invitaban”, dijo.

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Con apenas 7 años y sin darse cuenta de lo que lograría, este oficio de narices rojas, zapatos grandes y maquillaje se convirtió en su más grande pasión.

“Nosotros mirábamos a los payaso que iban a las escuelas y yo le decía mi primo las rutinas que ellos hacían y así fue como nosotros hicimos nuestro primer show, copiando lo que los payasos de esa época hacían” (…) “Llegaba gente y decían, “sabemos que aquí viven unos niños que son payasos” pero les decían, es que ellos solo están jugando pero la gente decía “es que sí hacen reír””, señaló.

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Más allá de un maquillaje, este trabajo requiere de talento, creatividad, entrenamiento constante y mucha dedicación, aunque la sociedad a veces lo considere como una actividad denigrante.

“Yo toda mi vida lo he visto como un juego, para nosotros esto es diversión, divierte uno a la gente y lo mejor es que se divierte uno también”, señaló. (…) “Yo tengo una anécdota, me tocó trabajar con el festejado y su mamá, solo ellos, no fue nadie al festejo”, señaló.

Para Traviesín, ser payaso es una vocación que va más allá del dinero, pues en cada show busca genuinamente entretener y crear experiencias positivas, sobre todo, mantener la inocencia y curiosidad en las infancias que con gusto lo esperan ver.

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