Monopatines eléctricos circulan sin regulación en León

Los monopatines eléctricos circulan sin regulación en León, generando riesgos viales especialmente para peatones y menores
Foto: Cortesía

Mientras los monopatines eléctricos se popularizan en diversas ciudades como un transporte rápido, económico y accesible, en León este vehículo se ha convertido en un medio sin reglas claras y con riesgos crecientes para los peatones.

Juan Velázquez Sandoval, presidente de la Asociación de Familiares de Atropellados, advirtió que estos equipos operan en completa opacidad: no existe registro oficial, no están contemplados en los reglamentos de tránsito, movilidad o seguridad pública, y tampoco hay señalamientos que indiquen dónde pueden o no circular.

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“No hay regulación, no hay registro y no hay control. Eso ya es un problema de seguridad vial”, señaló.

Velázquez explicó que un monopatín eléctrico puede alcanzar hasta 35 km/h, velocidad peligrosa para un vehículo ligero, sin protección externa y frecuentemente conducido por menores de edad. Muchos modelos se comercializan incluso como “juguetes”, lo que ha permitido que infantes de apenas cuatro o cinco años los utilicen en vía pública.

“Un niño no tiene la capacidad de entender un percance vial. Ellos creen que nada les va a pasar porque en las caricaturas los héroes reviven siempre”, comentó.

El riesgo aumenta porque los usuarios circulan por banquetas, ciclovías e incluso bulevares, espacios donde estos vehículos no deberían usarse debido a la velocidad y a la falta de habilidades de los conductores.

A esta situación se suma la falta de equipamiento de seguridad. La mayoría conduce sin casco, guantes o rodilleras, exponiendo todo el cuerpo a lesiones en caso de caída o impacto. Además, los reglamentos actuales no protegen a los usuarios si ocurre un accidente.

“Si se ven involucrados en un percance vial, incluso podrían resultar responsables legalmente, aunque hayan sido atropellados. Están desprotegidos por todos lados”, advirtió.

Mientras no exista una regulación específica, Velázquez recomendó no usarlos como medio de transporte, aunque muchas personas ya los emplean para ir al trabajo.

“Debe considerarse un vehículo recreativo, no de movilidad. Úselo en casa, en un parque, en un jardín, pero no para trasladarse entre colonias”, concluyó.

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