La depresión aumenta hasta 20% entre jóvenes en Navidad
Durante la temporada navideña, los niveles de depresión entre adolescentes y jóvenes pueden aumentar hasta un 20%.
De acuerdo con Adriana Alcaraz, psicóloga de la Universidad De La Salle Bajío, esta afectación se observa con mayor frecuencia en jóvenes de 15 a 22 años, el rango que abarca preparatoria y universidad, etapas donde la vida social gira casi por completo alrededor de compañeros de clase, equipos deportivos o actividades escolares.
“En esta temporada se cierran ciclos: exámenes finales, entrega de proyectos y cierres de semestre. Todo eso cambia por completo la dinámica con los otros. Si solían salir, convivir o estudiar juntos, de pronto cada quien se va a su espacio, y ese quiebre genera una sensación de pérdida”, detalló.
La psicóloga señaló que muchos jóvenes presentan síntomas que la familia suele pasar por alto: irritabilidad, tristeza, retraimiento, largas horas de sueño sin actividad productiva o enojo ante situaciones mínimas.
A esto se suman factores económicos que acentúan la comparación social. “Algunos ven que sus amigos viajan, tienen fiestas o regalos. Hacen comparativas que resultan muy deprimentes cuando ellos viven una temporada mucho más limitada”.
La especialista indicó que la depresión ligada a la temporada navideña afecta por igual a hombres y mujeres. Lo que marca la diferencia no es el género, sino el nivel de dependencia emocional hacia la red social de amigos.
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Quienes cuentan con una red familiar sólida suelen adaptarse mejor al cambio de rutina; en cambio, los jóvenes cuya estabilidad gira principalmente en torno a sus compañeros son los más vulnerables.
Aunque no es común que los jóvenes repriman sus emociones para “no arruinar” las fiestas, Alcaraz reconoció que algunos pacientes han expresado temor a afectar la Navidad de su familia, sobre todo jóvenes con ideaciones suicidas.
“Más bien no se dan cuenta de que su malestar está vinculado al cambio de rutina. Solo sienten que algo está mal y no entienden que es una reacción a la temporada”, explicó.
Las redes sociales también influyen de forma importante. Según la psicóloga, no se trata de prohibirlas, sino de observar qué emociones detonan.
“Si estar en redes los deja contentos, es positivo. Pero si genera competitividad, angustia o irritabilidad, ahí es donde debe limitarse. No por prohibición, sino proponiendo actividades alternativas: salir al cine, practicar deporte, reunirse con amigos en casa”, señaló.
La recomendación es escuchar realmente al joven, conversar sin prisa y, sobre todo, no minimizar sus emociones.
“La idea no es obligarlos a estar felices en una temporada donde se supone que todos deben estarlo, sino acompañarlos. Para muchos, la Navidad amplifica ausencias, pérdidas o dinámicas familiares que ya eran difíciles”, concluyó.

Foto: Tv4