Mario Muñoz, el abuelo que vende los sueños de sus nietas

Don Mario, de 78 años, vende los cuadros que pintan sus nietas en León para apoyarlas en sus estudios y mantener viva su pasión por trabajar
Foto: 4 Noticias.

Entre la esquina de la calle Pradera y el bulevar Adolfo López Mateos, un hombre de 78 años sostiene cada tarde varios cuadros de colores vivos.

No son suyos, sino de sus nietas, quienes los pintan con la ilusión de un mejor futuro. Él se encarga de venderlos, con la misma constancia con la que ha trabajado desde los ocho años.

“Apoyo a mis hijos y a mis nietas vendiendo sus dibujos. Soy pensionado, pero como los gastos no esperan, decidí ayudar en lo que puedo”, expresó contento.

Desde hace cinco años, don Mario acude puntual a su punto de venta. “A las once ya estoy aquí, todos los días, incluso sábados y domingos”. En sus manos no hay sólo cuadros: hay esfuerzo, amor familiar y la historia de una vida que nunca se detuvo.

Comenzó a trabajar desde niño, vendiendo chicles y periódicos en las calles del centro de León. Más tarde se formó en la industria del calzado, donde laboró más de 20 años. También fue velador y trabajador en una fábrica de hormas. “Le hice de todo, para no aburrirme”.

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Actualmente, a casi ocho décadas de vida, sigue en movimiento. Cada día carga hasta siete cuadros para venderlos en 200 pesos, buscando apoyar a sus nietas Guadalupe y Mía, una estudiante de preparatoria y otra de secundaria.

“Lo hago para que sigan estudiando, porque los estudios son pesados y se necesita dinero. A veces la gente no compra, pero me apoyan con algo y eso me anima a seguir”, compartió con voz entrecortada.

Aunque reconoció que hay días difíciles, su ánimo no decae. “Mientras Dios me dé fuerza, seguiré trabajando. No quiero sentirme inútil. Aquí me siento vivo”.

Sus cuadros no sólo son obras de arte: son la expresión de una familia que lucha unida, de un abuelo que no se rinde y que convierte las calles de León en una galería de esperanza.

“Lo único que pido es que, si les gustan los cuadros, nos apoyen. Así mis nietas pueden seguir pintando y soñando”, concluyó.

Así que, si el quieres comprar un cuadro lo podrás encontrar cada tarde, con dibujos coloridos y una enorme sonrisa que cautiva a cualquiera. Sus ventas no solo reflejan una ganancia, reflejan el esfuerzo de seguir adelante y el amor de un abuelo.

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