El pan de muerto con aroma a anís de Guanajuato
Kanelina: la panadería que nació en pandemia y hoy endulza el Día de Muertos.
En Guanajuato capital, el Día de Muertos no solo se honra con altares y flores de cempasúchil. El homenaje también se hornea, se amasa y se comparte en forma de un pan muy particular: el pan de muerto con anís y piloncillo, con un toque de cajeta de camote, una receta que guarda en su aroma la memoria de los días difíciles y el sabor de la esperanza.
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“El pan que representa a mi ciudad es el pan de anís con piloncillo. Aquí, el sabor lo da el piloncillo que se mezcla en la masa, puede ser líquido o pulverizado, y el toque de anís para lograr un aroma más fuerte e irresistible”, aseguró Kenia Saavedra, dueña del negocio.

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En Kanelina, cada pieza se prepara con respeto por los procesos antiguos. El pan tarda entre cuatro y cinco horas en elaborarse, siguiendo el ritmo natural del fermento para lograr esa textura esponjosa que abraza el sabor del anís y la dulzura del piloncillo.
Joel Ocampo, originario de Baja California Sur y parte del equipo de Kanelina, llegó a Guanajuato sin imaginar que un pan cambiaría su rumbo. “La primera vez que lo probé no me gustó, no estaba acostumbrado. Pero la segunda y tercera vez, supe que era un sabor que se queda en ti. Ahora vivo aquí, elaborando este pan que se volvió parte de mi historia”, confiesa.
Fue en plena pandemia cuando surgió Kanelina, Panadería Tradicional, a través de una pequeña motocicleta rosa repartiendo pan por el centro de la ciudad, el primer impulso de lo que hoy es un espacio que mantiene viva la tradición del pan hecho a mano, por eso Kenia Saavedra y Joel Ocampo son Imparables.
Así, entre hornos, anís y piloncillo, Panadería Kanelina ha hecho del pan de muerto un símbolo vivo de identidad guanajuatense.

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