Cuando la tradición se vuelve arte y recuerdo

'Marmolería San Sebastián', tres generaciones que esculpen la memoria de los que ya partieron
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En el corazón de una marmolería, donde el polvo blanco del mármol se mezcla con el eco de los cinceles, vive una historia de tres generaciones que transforma la piedra en recuerdo. “Marmolería San Sebastián”, negocio fundado hace décadas por el abuelo de Luis Carlos López Sánchez, ha resistido el paso del tiempo y las transformaciones del mercado.

“Aquí lo que regularmente nos piden son los monumentos, la loza que se ve en los cementerios, las gavetas…”, cuenta Luis Carlos, mientras recorre el taller donde cada pieza se talla a mano. Cada golpe, cada pulido, es un gesto de amor y respeto hacia quienes ya no están.

En este taller cada pieza se talla a mano. Cada golpe, cada pulido, es un gesto de amor y respeto hacia quienes ya no están. El proceso no es breve ni sencillo. Un monumento completo, con base, lápida y floreros, puede tardar hasta 38 días en realizarse, pues el trabajo es completamente artesanal.

“Nos inspiramos en el gusto del cliente, en su historia. Lo importante es que cada pieza tenga alma”, explica.

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Hoy, la demanda ha disminuido con apenas cuatro o cinco pedidos en la temporada, cuando antes las manos de los artesanos no descansaban por meses.

“Pienso que se debe a los cambios en las costumbres, a los paquetes completos que ofrecen las funerarias y también al costo, porque es un trabajo totalmente manual y de detalle”, reconoce Luis Carlos.

Pero lejos de extinguirse, “Marmolería San Sebastián” aprendió a reinventarse con la elaboración de cocinas, cubiertas y detalles residenciales en mármol y granito, manteniendo viva la esencia de su oficio: transformar la piedra en arte, y el arte en memoria, por eso ellos son IMPARABLES.

En estos días de muertos, entre velas y flores de cempasúchil, los ecos del taller vuelven a recordar que, aunque el tiempo cambie, hay tradiciones que siguen latiendo entre mármol, polvo y devoción.

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