Migrantes piensan en regresar por miedo a la deportación
“Ahora sí que ya están en sus casas resguardadas, como si estuviéramos en pandemia. Y otros que también les ha tocado, no salen a veces al trabajo ni a las tiendas, pero todo esto por las redadas”.
Así lo compartió Marisol con voz preocupada de la comunidad de San Judas Tadeo, una joven guanajuatense de 28 años, nacida en Phoenix pero criada en Guanajuato. Ella mantiene contacto con varios de sus familiares que viven de forma indocumentada en Estados Unidos.
Además, compartió que sus dos tías que viven en Phoenix, Arizona se dedican a trabajar en viveros y ambas con hijos se resguardan con el de que les pueda pasar algo a sus hijos. Si me han dicho que ya ni a la tienda salen, incluso que a ellas les ha tocado ver redadas y que por eso se esconden”, añadió,
Aunque algunos miembros de su familia ya cuentan con documentos y pueden viajar sin problema entre México y Estados Unidos, otros han permanecido en el país vecino por más de dos décadas sin papeles, y ahora se tienen que enfrentar a estar encerrados o arriesgarse a ser deportados.
Evangelina Torres, una madre de casa y comerciante de plantas de la misma comunidad, también expresó preocupación por su hermana Mariela, quien desde hace un año vive en un rancho de Tennessee y trabaja como ayudante de cocina.
”La última vez que me comuniqué con ella que fue para el 10 de mayo me dijo que estaba muy indecisa de que se querían venir porque ella está embarazada y tiene miedo de que en cualquier momento la deporten porque ella y su pareja si le han batallado”, comentó Evangelina.
Por otro lado, María Paz, señaló que sus cuatro hijos quienes trabajan con maquinaria pesada en Tennessee, ya piensan seriamente en volver.
“Ya se quieren venir. Me dicen que fueron muchos años allá, y ahora ni trabajan tan seguido, duran hasta semanas sin trabajar y pagando renta”, expresó.
Las redadas, los operativos y la incertidumbre legal han reconfigurado la vida de migrantes quienes algunos se sienten atrapados: no quieren regresar, pero tampoco pueden vivir plenamente en el país donde han formado una vida por años.